Una oblea salada
La Sociedad Rural de Río Cuarto fue la primera entidad del sector que salió al cruce para oponerse a la creación de un nuevo arancel para documentar el transporte de granos.
-Los dadores de cargas, productores, acopiadores están que trinan, mi amigo don Productivo, después que se enteraron en los corrillos del sector que el Gobierno, a través de un convenio de la Subsecretaría de Transporte, la Afip y el Sindicato de Camioneros prepara la instrumentación de una oblea en las cartas de porte, una especie de certificado de legitimidad, que arrancaría con un costo de 50 pesos por unidad.
-Pero mi querido don Tecno ¿no le habían quitado la emisión de esos documentos a la Federación Agraria y a la Federación de Acopiadores con el argumento de hacerlas gratuitas, bajarle costos al productor y agregar "transparencia" al sistema?
-!Cosa vederes Sancho! Por los comentarios, los creadores de la oblea dicen que el sello dará mayor seguridad al transporte y servirá para combatir la evasión y tener de aliados a los propios camioneros en el cometido.
-O sea que el cambio en el sistema de cartas de porte que se hizo con bombos y platillos fue, en definitiva, un acto fallido si ahora se dice que la oblea servirá para combatir la evasión. En criollo, quiere decir que lo que se hizo no sirvió para nada en haras de la predicada transparencia.
-Por eso el comentario del principio; esta semana el dato corrió como reguero de pólvora entre los corredores, acopios y cooperativas y hasta comenzaron a hacerse cálculos de cuánto se embolsaría con el nuevo sistema. Y la pregunta, cuánto de lo recaudado iría al sindicato de Hugo Moyano.
-Si mal no recuerdo, el movimiento de granos demanda como ocho millones de viajes por camión, con sus respectivas cartas de porte; si cada oblea cotizará 50 mangos, estamos hablando de 400 millones de pesos, unos 100 millones de los verdes.
-Linda y nada despreciable cifra. Justamente, ayer la Sociedad Rural de Río Cuarto se adelantó en Córdoba con un duro cuestionamiento. Sostiene que se generará un nuevo costo de comercialización para el productor, bajo la excusa de aumentar los controles de evasión, cuando la Afip y la Oncca cuentan ya con los mecanismos necesarios para hacerlo.

