Una batalla que no se gana sin tecnología
Para adaptarse al cambio climático los productores agropecuarios deberán invertir a escala global unos siete mil millones de dólares anuales, según el Usda. Carlos Petroli.
Aunque una buena porción de los productores del agro demandan y adoptan las nuevas tecnologías, la realidad a escala global muestra que no todo lo que reluce es oro. Entre las granjas "computarizadas" que exhibió la semana pasada el Farm Progress Show y los niveles de adopción de esas herramientas hay un ancho mar de contrastes. Por añadidura, el desconocimiento y el rechazo a la biotecnología aún frena en algunos países el necesario despegue productivo. En este punto resulta pertinente advertir la botella medio llena: los avances genéticos han ensanchado a cerca de un centenar el mapa de los países que aceptan las semillas e insumos genéticamente modificados.La carrera para abastecer la demanda mundial de alimentos se presenta con obstáculos y no exenta de vallas. Las barreras regulatorias locales (aun en países que podrían autoabastecerse en materia agrícola y no lo logran) y la resistencia a las innovaciones conforman el capítulo de las debilidades y amenazas. Por otra cuerda, las fortalezas y oportunidades siguen estando más que nunca en manos de la innovación tecnológica por cuanto las superficies de tierras disponibles cada vez se presentan más recortadas por las demandas de infraestructura y urbanización. Presupuesto pesado. Durante una visita de La Voz del Campo junto a periodistas sudamericanos al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, en Washington, esos alertas se tradujeron en cifras. Para adaptarse al cambio climático –uno de los frentes más problemáticos del futuro– los productores agropecuarios deberán invertir a escala global unos siete mil millones de dólares anuales. "Son cambios muy drásticos. Para mejorar la producción se necesitará de la tecnología. En la India se pierde alrededor del 40 por ciento de los cultivos por acción de los insectos. No tenemos tiempo para seguir adelante de manera convencional y tienen que ingresar más países en la producción de alimentos", advirtió en esa reunión en el Usda Marcella Szymanski, miembro de la Oficina de Asuntos Exteriores para Agricultura, Biotecnología y Comercio de Textiles del Departamento de Estado.Esos recursos cuantificados como inversiones necesarias en el agro para enfrentar los desafíos del clima irían a diferentes canastas: en primer lugar, a aplicar tecnologías necesarias para incrementar los rendimientos.En 2050, la población mundial pasará de siete mil a nueve mil millones de personas. Las empresas de biotecnología se han puesto la meta de duplicar en un plazo menor los rendimientos de cultivos claves –como maíz, soja y algodón– a través de semillas e insumos que, a la vez, procuran mitigar la huella ecológica y ambiental y mejorar la calidad de vida de los agricultores.Además de mejorar los rendimientos, en el Usda se detallaron otros objetivos para salir al cruce del impacto del clima: incrementar el número de cultivos, sumar más planteos con irrigación, mejoras en la eficiencia en el uso del agua, incorporación de la ganadería.Igualmente está contabilizado que el agro no es el único responsable de la huella ecológica que dejan las emisiones de gases de efecto invernadero y el calentamiento global.Según el Usda, la agricultura contribuye con el 13,5 por ciento de esa huella, mientras que la industria suma el 19,4 por ciento, la actividad forestal el 17,4, y la producción de energía un significativo 25,9 por ciento; el transporte figura con el 13 y la población residencial y comercial con el 7,9 por ciento. La lectura es que el cambio climático tendrá sus costos en las políticas de seguridad alimentarias y habrá que asumirlos.

