Rusia pateó el tablero
Ante los recortes en la provisión mundial de trigo por parte de Rusia, el mercado de Chicago reaccionó en forma rápida. Flavia Rossi.
En las últimas semanas, el trigo marcó el ritmo en la tendencia de los precios. Los problemas de producción del Mar Negro encendieron la luz de alarma en el mercado. Frente al peligro de escasez y escalada de precios en el mercado interno, Rusia tomó una decisión extrema: prohibir las exportaciones, permitiendo incumplir los contratos existentes.
Situación inicial. Tan sólo unos pocos meses atrás, en mayo de este año, la situación esperada para el trigo en el mundo era cómoda en términos de abastecimiento. Las primeras proyecciones para la campaña 2010/11 se basaban en más de 670 millones de toneladas de producción y en casi 200 millones de stocks finales, lo que hacía pensar que el balance general sería parecido al ciclo previo. El ratio stock /consumo prometía estar en torno al 25 por ciento, cifra cercana al promedio de 23 por ciento, entre el máximo de 30 en 2000/01 y el mínimo de 17 en 1997/98.
A pesar de que la situación general era relativamente normal, los precios internacionales no paraban de caer. Lo que pesaba en el ánimo de negocios era el balance del principal exportador del mercado –Estados Unidos– donde los stocks de la nueva campaña prometían alcanzar 50 por ciento del uso, muy por encima del promedio del 30 por ciento de la década previa. Los mínimos se marcaron en junio cuando comenzó a difundirse el temor por la pérdida productiva de distintos actores del Hemisferio Norte.
Los números. El 60 por ciento del comercio de trigo del ciclo 2009/10 estuvo abastecido por Estados Unidos, los países de la Unión Europea, Canadá y Australia. Otro 30 por ciento fue vendido por Rusia, Ucrania, Kazajstán y Turquía, sumando en conjunto casi 38 millones de toneladas. Esta última región es nueva exportando trigo y se hizo espacio vendiendo barato. Es allí donde están los problemas.
El problema. El año pasado Rusia cosechó casi 62 millones de toneladas y para el 2010 se esperaban 53 millones (datos del Usda de julio). A medida que avanzó la recolección (40 por ciento hasta ahora) se revisaron los objetivos. El Consejo Internacional de Granos recortó su estimación a 50 millones de toneladas y los privados se preparan para apenas 46. Rusia consumiría más de 47 millones de toneladas internamente, lo que reduce sensiblemente el potencial del saldo exportable.
Mientras el mercado discutía cuántas operaciones FOB resignaría, ese país decidió prohibir las exportaciones de granos (trigo, maíz, centeno y cebada) y harinas desde el 15 agosto hasta el 31 de diciembre. La decisión no sólo congelará hasta fin de año el saldo pendiente, sino que pondrá en riesgo los contratos que ya se habían cerrado (unas 6 millones de toneladas de trigo).
La búsqueda de soluciones. La pregunta del mercado es quién reemplazará el cereal y las pérdidas de la región de la ex URSS. El primer lugar donde se buscó respuesta fue en Estados Unidos, donde los precios subieron 50 por ciento los precios desde principios de julio. Argentina podría abastecer a sólo tres por ciento de la cuota global. Los planes alternativos están en los sustitutos, sabiendo que el 20 por ciento del trigo es forrajero y podría reemplazarse con el abaratado maíz. El 12 de agosto, el Usda actualizará sus balances.

