Los granos salen ganadores
China informó esta semana que elevaría las tasas de interés y los mercados reaccionaron en forma negativa. Lo interpretaron como un posible enfriamiento de la economía. Leandro Gorrin.
La economía global continúa recuperándose de la crisis financiera desatada hace un par de años y, a diferencia de otras veces, lo está haciendo a partir del dinamismo de los capitalismos emergentes. A las principales potencias mundiales todavía les cuesta poner en funcionamiento la pesada estructura de sus mercados internos y por ello recurren al comercio y la inversión externa para retomar la senda del crecimiento.En este marco se fue gestando un conflicto cambiario a partir de la búsqueda de una ventaja competitiva, el cual tiene un correlato directo en los flujos de comercialización y los precios agrícolas por involucrar a los principales actores que intervienen tanto del lado de la oferta como de la demanda.Estados Unidos ya expresó abiertamente su intención de dejar que el dólar se debilite, adoptando una política monetaria bastante laxa y fomentando la emisión de billetes para incentivar el consumo y así revitalizar su economía. A la par de esto, tanto los norteamericanos como algunos gobiernos europeos y una serie de países emergentes se quejan de que China también está devaluando deliberadamente al yuan para ayudar a sus exportadores.Mientras los debates se suceden, las monedas de casi todos los países asiáticos se fortalecen contra el dólar, lo que favorece la demanda de productos norteamericanos como la soja y el maíz, de los cuales el país del norte es el mayor abastecedor del mundo. Gracias a esto, los valores de las principales commodities agrícolas treparon a sus máximos niveles en dos años. La jugada china. Cuando el gobierno chino informó esta semana que elevaría las tasas de interés a los depósitos y al crédito, los mercados reaccionaron inmediatamente en forma negativa al interpretar esta medida como un posible enfriamiento del crecimiento y la demanda agregada. Sin embargo, el ajuste se debió más bien a un ordenamiento económico cuyo objetivo era en realidad contener la inflación de precios, los cuales crecieron fuertemente en septiembre para alcanzar el incremento mensual más alto en dos años. Una vez pasado el temor inicial, los operadores entendieron que China seguirá comprando y con esto continuará empujando las cotizaciones de los granos y oleaginosas.En resumen, las correcciones cambiarias se vienen dando en un sentido que favorece la mayor demanda importadora de productos estadounidenses gracias al abaratamiento relativo del dólar.Por otra parte, la política aplicada en China lejos está de desalentar el crecimiento y la solidez de su economía; permitirá que continúe comprando productos primarios para abastecer su enorme mercado interno. Aun así, habrá que seguir con atención la evolución que tenga de aquí en adelante la "guerra" cambiaria desencadenada a escala internacional, la cual puede tener un impacto significativo en la marcha que seguirán los precios en Chicago.

