Entre la cautela y la ambición
Por lo pronto, los fundamentos siguen siendo mayormente alcistas. Los valores no han logrado racionar en absoluto el consumo internacional. Leandro Gorrin.
Hace tiempo ya que se viene hablando de la suba que están experimentando los precios de los principales productos agrícolas. Cada día surgen nuevos motivos que justifican la tendencia ascendente, pero también comienzan a aparecer dudas acerca de su sustentabilidad. Está claro que, tarde o temprano, las cotizaciones sufrirán forzosamente un ajuste y esto genera mucha incertidumbre entre los productores a la hora de tomar decisiones que buscan capturar la mayor ganancia posible.Por lo pronto, los fundamentos siguen siendo mayormente alcistas. Los valores son cada vez más altos y aún así no han logrado racionar en absoluto el consumo internacional, donde se destaca la participación compradora de China.El gigante asiático ya importó 16 millones de toneladas de soja estadounidense, un 35 por ciento más que el año pasado a esta fecha, y se especula con que podría adquirir dos millones de toneladas de maíz norteamericano por encima de lo que actualmente estima el Usda (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos). Cierre de campaña. Además de la firmeza que muestra la demanda, hay que tener en cuenta que la cosecha de ambos productos en Estados Unidos está a punto de terminar casi sin haber tenido impacto en los precios. Más aun, en el caso del grano forrajero, se contempla la posibilidad de que los rindes finales del ciclo queden por debajo de lo esperado y esto derivaría en un balance más ajustado desde el lado de la oferta que sustentaría aún más al mercado. Algo similar ocurre con el trigo de ese país, ya que la condición general de los cultivos no está cubriendo las expectativas. El entorno macroeconómico sigue presentándose favorable para las commodities gracias a un dólar debilitado frente a las principales divisas del mundo. La política monetaria expansiva que cada vez más abiertamente aplica el gobierno estadounidense seguramente acentuará este comportamiento en el corto plazo y seguirá beneficiando a los granos. Los fondos especulativos insisten con volcar sus inversiones hacia estos mercados, pero constituyen quizá la pata más vulnerable de este esquema, cuyos movimientos son difíciles de predecir. Dilema. En medio de esta vorágine de información que parece insinuar en todo momento que los precios seguirán creciendo indefinidamente, el productor tiene que decidir entre asegurar un margen más que favorable o seguir esperando para tomar precio. Las ganancias están tiradas sobre la mesa y a disponibilidad de quien quiera hacerse con ellas. Según prevalezca la ambición o la cautela se definirán las ventas de la campaña cuando muchos todavía no han siquiera definido la siembra. Por lo pronto, se torna casi imprescindible realizar coberturas flexibles que permitan atender ambas cualidades; con lo cual, adoptan un rol estratégico en este escenario los mercados a término, tanto locales como extranjeros.

