Temas del día:

El sector lácteo, menos intervenido

Entre 2007 y 2008, la cadena se vio muy afectada por medidas regulatorias del Gobierno sobre los mercados.

09 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
El sector lácteo, menos intervenido

En 2009, el Instituto Ieral de la Fundación Mediterránea llevó adelante un estudio coordinado entre todas sus filiales sobre la situación de sectores productivos claves en las economías de las distintas regiones del país. Para el caso de Córdoba, el de la cadena láctea fue uno de los tres complejos evaluados.

Uno de los puntos del trabajo analiza la incidencia de las políticas públicas sobre la actividad. Desde la crisis del período 2001-2002 hasta la actualidad, la cadena láctea ha enfrentado tres contextos internos relativamente bien diferenciados.

Estos escenarios se distinguen entre sí en parte por condiciones macroeconómicas que fueron mutando, en general deteriorándose, pero en gran medida por una política pública focalizada en el sector que pasa, primero, de una posición pasiva a un gran protagonismo, para luego volver a tomar distancia en el último año.

La primera etapa puede circunscribirse al período que va desde el año 2003 hasta el 2006. En esta etapa las condiciones macroeconómicas y sectoriales domésticas favorecen claramente a los productores de alimentos: tipo de cambio real alto, crecimiento de la demanda interna, presión tributaria reducida, una elevada libertad de mercado y estabilidad en las reglas de juego.

En esta primera etapa se logran niveles productivos muy interesantes, una recuperación y diversificación del comercio exterior y un saneamiento económico y financiero de la cadena.

Cambio de reglas. La segunda etapa inicia en el 2007 y finaliza hacia mediados/fines de 2008. En esta etapa se deterioran los factores macroeconómicos antes señalados (se reduce el colchón cambiario, se desacelera la demanda interna) pero lo que cambia sustantivamente es la política pública, que incrementa la presión tributaria, reduce la libertad de mercado -en particular la libertad en el comercio exterior- y genera un escenario de alta incertidumbre y cambio constante en las reglas de juego.

Este nuevo contexto genera problemas varios pero por sobre todo impide que se aprovechen en plenitud los excepcionales precios externos de los productos lácteos durante el período 2007-2008 (y, por ende, que el sector acumule recursos y defensas para futuros ciclos de precios adversos).

En la tercera etapa, fines de 2008 hasta hoy, sin grandes cambios en lo que hace a condiciones macroeconómicas, aparece un claro retroceso de la política pública: disminuye la presión tributaria (se eliminan los derechos de exportación), se amplía la libertad de mercado (se eliminan precios máximos) y se estabilizan en gran medida las reglas de juego.

Si los mercados están sujetos a las condiciones internacionales y funcionan con libertad, no debería haber mucha diferencia en el precio de la leche a nivel productor en Argentina y en Uruguay, considerando la proximidad geográfica (no hay que hacer prácticamente ajuste por diferencia de fletes) y que se trata de países con características productivas similares.

Este principio de precio único se venía cumpliendo relativamente bien hasta el año 2007, justo en el primer período antes referido, el de libertad de comercio y política pública pasiva.

La situación se modifica considerablemente a partir de los primeros meses de 2007; los precios de Uruguay tienen un recorrido francamente alcista, se separan considerablemente de los precios de Argentina, que se mantienen relativamente estables en un rango de entre 0,25 y 0,30 dólar por litro.

Este período coincide con la segunda etapa antes referida, de política pública activa y de fuerte intervención en el mercado. Hacia comienzos de 2009 comienza un proceso de convergencia entre los precios de ambos países. Esto no es casualidad. Se trata de la tercera etapa, aquella donde retrocede la política pública y disminuye el grado de intervención en el mercado.

Menos tambos, más leche. El menor número de tambos no ha afectado la producción total de leche cruda. De hecho la producción creció un 24 por ciento en el período 1989-2008; pasó de 1.696 millones de litros a 2.905 millones de litros.

Esto fue posible gracias al crecimiento del tamaño medio de los establecimientos (medido en cantidad de vacas) y también al crecimiento en los índices de productividad del rodeo (litros por animal en ordeñe).

Córdoba ha aportado entre el 26 y el 32 por ciento de la producción nacional de leche en los últimos 20 años. En 2008, con mejores condiciones climáticas, sumó el 31,4 por ciento de la producción nacional.

Los datos pertenecen al informe "Economías regionales en Argentina - Competitividad de sectores claves: el caso de la cadena láctea en Córdoba" realizados por Juan Manuel Garzón y Nicolás Torre, economistas del Ieral, Fundación Mediterránea, sede Córdoba. E-mail: [email protected]