Cuentos chinos y criollos
En pocos días, los dirigentes del agro hicieron conocer su impaciencia. En Agricultura dicen que no darán respuestas mediáticas.
- Cuando los chinos estornudan acá nos engripamos todos, mi querido don Tecno; así que más vale comencemos a abrigarnos ahora que vienen los primeros frescos del otoño. Usted entenderá, me refiero a la posibilidad de que los clientes de ojos rasgados frenen algún barco con aceites en represalia por las medidas antidumping que impuso nuestro Gobierno a los zapatos o encendedores chinos.
-Está bien, compañero don Produ, pero más vale no mencionar la falta de ponchos en el rancho de un engripado. Le quería decir, no fue lo único que esta semana puso nerviosos a los funcionarios. Al ministro nacional, Domínguez, se lo vio en la reunión de la Presidenta con los gobernadores del PJ el lunes, el mismo día en que la Comisión de Enlace salió al ruedo para recordarle sin pelos en la lengua que los del trigo y la carne también son temas presidenciales.
-¿Y el ministro se enojó por eso?
-Por lo que sabemos, mandó a decir que no iba a responder comunicaciones "mediáticas" de la CE, después de haberle prestado oídos y concedido varias horas, hasta entrada la madrugada, y haberles prometido a los dirigentes que habría un nuevo encuentro para seguir conversando en un par de semanas.
-Convengamos en que se viene la siembra de trigo en pocos días y en las entidades esperan señales de cierto relieve, lo mismo que en el tema de la carne.
-Ya que cita el tema de la carne, desde Agricultura salieron a aclarar que, como resultado de la reunión con las entidades, el Gobierno garantiza un umbral mínimo exportable del orden de las 400 mil toneladas anuales, que incluyen cortes Hilton, carnes refrigeradas no Hilton, convenios bilaterales y carnes termoprocesadas y congeladas. Y que, con esto, se asegura la exportación de las vacas de descarte, principalmente en los meses de abril, mayo y junio, que es cuando se genera la mayor oferta.
-Sí, pero los dirigentes recordaron que en los últimos cinco años, cuando los productores debieron vender las vacas de rechazo en el inicio del invierno, se cierran las exportaciones y los que ganan son otros, no los productores.

