Temas del día:

Contrastes entre la misión y la acción

En la cumbre del G-20, la Argentina zafó de una objeción del bloque por las restricciones a la exportación. Aumentar la producción, una meta global. Carlos Petroli.

24 de junio de 2011 a las 12:02 a. m.
Redacción La Voz
Contrastes entre la misión y la acción

Todos concuerdan en la misión; hasta quienes hoy integran el espacio oficialista, reacio a cerrar la división de aguas con el empresariado rural. Nadie duda de que la Argentina integra el club de los productores mundiales y no querría bajarse de ese podio. Lo ha ponderado otra vez esta semana el ministro Julián Domínguez ante sus pares del G-20, en París. En esa cumbre ministerial, la Argentina zafó de una reprimenda multinacional por sus restricciones a las exportaciones. Para evitar la falta de consenso en este punto, el ministro francés Bruno Le Maire alineó a Gran Bretaña a la posición de no objetar las restricciones a las exportaciones agrícolas, se explicó desde la cartera nacional.Pero las proclamas del Gobierno en los foros externos (a favor de potenciar la producción de alimentos y contar con mercados y precios libres de regulaciones) siguen dándose de patadas con el "modelo" local, que afectó sensiblemente los stocks y frenó el salto productivo en varios productos sensibles (trigo y carne, a la cabeza de la lista).Entonces, si hay cierta coincidencia en la misión, las discordancias están en los aspectos instrumentales. Lo hizo notar con toda su experiencia en el Congreso Tecnológico Crea –que se desarrolla hasta hoy en Córdoba– el ex ministro de Asuntos Estratégicos de Brasil (gestión Lula), Roberto Mangabeira Unger. El profesor de Harvard y consejero de líderes mundiales, no duda en ubicar a la agricultura como motor de un modelo vanguardista de desarrollo, que calza como anillo al dedo a la realidad de la Argentina y de los países de la región.Eso sí, marca varias asignaturas. En primer lugar, que la "popularización" del consumo jugó en contra de esa nueva perspectiva. La agricultura fue vista como una mera caja, fuente de riqueza fácil para subsidiar el consumo de las masas urbanas, nunca como una alternativa productiva. Cualquier semejanza con el modelo local de los últimos años no es mera coincidencia.También recomendó que los productores participen en este escenario no como un factor de lobby, sino como un entramado social, un grupo de ciudadanos que proponen las líneas avanzadas de un nuevo camino de desarrollo, basado en la tecnología, la descentralización y procesos flexibles, intensas en conocimiento.Mangabeira Unger profundizó en su tesis y citó que el modelo agrícola debe tener, en su opinión, tres ejes: Superar el contraste meramente ideológico entre agricultura familiar y agricultura empresarial, dado que "no hay dos agriculturas en el mundo"; el imperativo es asegurar atributos empresariales a la agricultura familiar. Insistir en la industrialización, es decir, en la agregación de valor a los productos agropecuarios para poder subir su escala y productividad. El tercer punto radica en la construcción en todo el país de una clase media rural fuerte. Este "proyecto agrícola libertador" demandará innovaciones institucionales y garantías por parte del Estado.Para Mangabeira Unger, esta acción económica y social vanguardista del agro implicará dos clases de exigencias: 1) Que la riqueza tributada por la agricultura sea usada para financiar la industrialización de los productos agropecuarios. 2) Que se construya una asociación entre el poder público y los productores privados para avanzar en este nuevo marco institucional. ¿No vale la pena intentarlo?