Violento asalto conmociona a Río Cuarto
Un delincuente ingresó en un domicilio particular, redujo a un matrimonio con dos hijos y abusó sexualmente de la mujer.
Río Cuarto. "Estamos trabajando en eso y somos optimistas", se limitó a decir ayer el fiscal Julio Rivero en relación a un asalto y abuso sexual, que conmocionó en las últimas horas a la ciudad de Río Cuarto.
Más que el robo, lo que impactó a los vecinos de la ciudad y a los investigadores del caso es “la saña” con que habría sido cometida la violación. La Policía no brindó pormenores del caso por tratarse de un delito de instancia privada.
El hecho ocurrió en plena siesta del feriado del lunes en Abilene, un barrio de clase media, ubicado a unas 15 cuadras al suroeste del centro de la ciudad.
El delincuente, que tendría entre 30 y 40 años y el tatuaje de una lágrima bajo el ojo izquierdo, habría ingresado en la casa por el patio, aproximadamente a las 14.30.
Según trascendió, el hombre redujo al matrimonio dueño de la casa y encerró a uno o dos hijos de la pareja en otra habitación. Ayer, se aclaró que no maniató a los niños, como algunas fuentes informaron inicialmente.
Lo cierto es que, tras preparar el botín, el ladrón violó a la dueña de casa y huyó con media docena de anillos de oro, unos 200 dólares, celulares, tarjetas de crédito y una notebook .
El fiscal Rivero ordenó media docena de allanamientos y demoró a una persona que en principio se sospechaba podría haber actuado como “campana” en el robo.
Algunas versiones daban cuenta de que lo habrían descubierto cuando intentaba vender elementos que pertenecerían a las víctimas, pero finalmente fue dejado en libertad. Al cierre de esta edición no había detenidos ni imputados.
Según trascendidos, los integrantes del matrimonio son profesionales, hace varios años que viven en el barrio, y hasta hace poco estuvieron remodelando su casa.
El ladrón habría ingresado por el patio, donde los tapiales son bajos. Hay un terreno baldío contiguo a la vivienda.
Las víctimas llamaron la atención sobre el tatuaje que tenía el delincuente en el rostro y lo identificaron como un hombre morocho, alto, robusto y de pelo corto. Aparte del abuso que padeció la mujer, los integrantes de la familia no sufrieron otras lesiones.
Preocupación. En la despensa del barrio, el hecho fue motivo de comentarios y preocupación.
En ese sector de la ciudad nadie recordaba haber visto a alguien con un tatuaje de lágrimas en el rostro.
En ámbitos carcelarios se comenta que el dibujo de lágrimas negras en el rabillo del ojo o en la mejilla, bajo el ojo, suele simbolizar, o bien el número de personas asesinadas por quien lleva la marca, o que ese individuo fue iniciado por una gran banda, o que perdió a un ser querido mientras estaba en la cárcel.
Los vecinos comentaban algunos otros hechos de robo que se cometieron en la zona en las últimas semanas, pero indicaban que en ninguno hubo abusos sexuales.
Marcelo, titular de un comercio del sector, concluyó: “Lo que antes pasaba en grandes ciudades, como en Buenos Aires, se está viendo cada vez más en el interior. Está llegando, porque se combinan los problemas sociales, la falta de educación, las drogas y la falta de cultura del trabajo: planes, asistencialismo. El resultado de todo eso es violencia”.
Toda el área fue rastrillada por la policía durante toda la jornada de ayer y también se hicieron allanamientos en barrios del sur de la ciudad.
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