Temas del día:

Vidas segadas por la omnipotencia al volante

Para la Justicia cordobesa, los siniestros viales son casos culposos y se falla en consecuencia. Los condenados a prisión son los menos. Y la realidad demuestra que falta mucho para cambiar.

25 de agosto de 2014 a las 12:02 a. m.
Vidas segadas por la omnipotencia al volante

Son vidas arruinadas. De un lado, porque sus existencias se acabaron para siempre, como víctimas de siniestros viales. Del otro, porque quienes cometieron esos dramas, al comando de vehículos, nunca más volvieron a ser los mismos. O porque sufrieron lesiones o porque el cargo de conciencia de la vida que arrebataron los dejó en la oscuridad. Que es la principal causa de muerte en la Argentina no es novedad. Que la mayoría de las víctimas eran adultos jóvenes, tampoco. Que, en general, estos dramas conllevan una mezcla de desidia y desprecio por la vida del otro, mucho menos.El tránsito en Argentina mata. Y cuando no lo hace, deja graves secuelas, con costos económicos altísimos.En 2013, murieron casi 8.000 personas en choques en el país. En Córdoba, 533 personas. En lo que va de 2014, ya hay más de 300 vidas segadas. La mayoría, adultos jóvenes. El gran porcentaje de estos dramas fue de noche, en fines de semana.Matías Castro, el joven que, presuntamente ebrio y sin saber manejar, causó la muerte de tres chicos en aquella alocada vuelta a casa, en 2007 en la autopista Córdoba a Villa Carlos Paz, a la salida de un boliche, salió de prisión hace poco. Había sido condenado a casi cinco años de cárcel por homicidio culposo.Ahora, publicó un libro en el que cuenta "su" verdad. Esteban Gorriti, el padre de una de las víctimas, ya lo había hecho años atrás y había cargado contra el Estado y los empresarios de la noche.Castro, a la vez que relata la pesadilla de su vida en prisión, expone su arrepentimiento por haber conducido esa madrugada, habla del desborde en "la previa" y da pautas de lo que es el consumo en la noche.En términos similares se expresó meses atrás Catriel B., el joven que, supuestamente corriendo una picada en 2011 en el Centro de Córdoba, mató a una joven y escapó. En libertad, y a la espera de un juicio por homicidio con dolo eventual, Catriel pide perdón y dice que no quiso matar a nadie.Casos de este tipo se cuentan de a cientos: jóvenes adultos que al volante, por lo general en noches o madrugadas de fines de semana, siegan vidas en un actuar imprudente, muy cercano al desprecio por todos, incluidos ellos mismos. ¿Hace falta recordar a Franco Morata?Como si fuera poco, en los últimos días se volvió a registrar un fenómeno en patética expansión: las fugas de aquellos conductores que matan. Hubo tres casos en Capital. Al final, todos fueron ubicados, imputados por homicidio culposo (medió imprudencia, negligencia o impericia) y quedaron libres.¿Se puede considerar culposo el actuar de alguien que se lanza a una calle con fiereza y temeridad, con desapego e indiferencia por el otro?Está claro, no hay dolo directo: nadie sale a matar porque sí. Pero tampoco se puede considerar que cualquier siniestro sea por negligencia, por culpa.Para la Justicia cordobesa, no obstante, los siniestros viales son casos culposos y se falla en consecuencia. Los condenados a prisión son los menos. Matías Castro es uno de los pocos. La realidad demuestra que falta mucho para cambiar: la seguridad vial no es materia obligatoria en las escuelas; en el hogar no siempre se habla del tema; el Estado sigue ausente (a pesar de puestas en escena cercanas al marketing ); los empresarios de la noche siguen lucrando con la venta excesiva del alcohol, y quien arranca ebrio el auto sigue sintiéndose omnipotente.