Una casualidad develó años de calvario
El detenido abusó de su hija durante mucho tiempo, con quien tuvo seis hijos. Simuló que eran matrimonio. Oriundo de Salta, vino a Córdoba con ella.
Un calvario de décadas sufrió una mujer que hoy tiene 34 años y que desde los 11 quedó a cargo de su padre, quien la convirtió en su esposa. Además de abusar supuestamente de ella, con quien tiene seis hijos, el detenido ayer sometió a su víctima a condiciones infrahumanas. Pese a las limitadas condiciones que tenía para escapar, el suplicio pudo comenzar a ser frenado casi por casualidad, cuando se ordenó una precaria orden de exclusión. Recién con esa situación, una vecina consiguió desbloquear a la víctima y conocer la verdad: la mujer confesó ser hija del mismísimo padre de sus hijos. El drama se escenifica en la villa de emergencia Monja Sierra, en el arco noroeste de la ciudad de Córdoba, cerca del CPC de Argüello. En una vivienda precaria, estaba prácticamente cautiva una mujer que vivió con una identidad falsa porque el hoy detenido le habría cambiado el nombre con un ardid en la tirilla del DNI. Ayer a la madrugada fue detenido DJR, de 60 años, un cuidador de autos de la avenida Rafael Núñez, en el nudo 14. Dos días antes, la Unidad Judicial de la Mujer y el Niño había recibido la declaración de la víctima, una mujer de 34 años de condiciones socioeducativas muy precarias.Imputado de abuso sexual con acceso carnal agravado reiterado (y sin acceso carnal) todo en concurso real, el hombre está en Bouwer. Por las condiciones de sometimiento, podrían ampliarse los cargos (ver Una causa... ).La víctima, una mujer que todos suponían esposa del detenido y a la que nadie le conocía la voz, sigue en su casa, ahora está más suelta y pronuncia sus primeras palabras con los vecinos. Es repentinamente elocuente, pero cuando toma conciencia de lo vivido se le escapan las lágrimas. Años de represión. Los partes policiales y los vecinos comienzan a reconstruir la historia iniciada en la provincia de Salta. Refieren que cuando murió la madre de "VAR" (la víctima), ésta quedó a cargo de quien sería su padre biológico. A los 11 años, la niña convivió en situación violenta con DJR y la concubina de este, quienes la maltrataban y golpeaban. Luego, al ausentarse la conviviente, la niña comenzó a ser objeto de abusos del padre. La historia, plagada de detalles escabrosos, siguió en la provincia norteña con la detención de DJR por abuso a la niña. Luego de salir de la cárcel volvió a violarla y la adolescente tuvo su hijo mayor, hoy de 19 años.Escapando de Salta, en Córdoba se asentaron como matrimonio, algo que todos daban por sentado porque él así lo presentaba y ella no podía aclarar."Si saludaba a alguien en la puerta, él le daba una cachetada y la metía de un brazo a la casa", comentó ayer una vecina. Aterrorizada, no tenía posibilidad de relacionarse con nadie de la villa cordobesa.Sus chicos comenzaron a ir a la escuela y él salía sólo de noche a cuidar autos. La mujer difícilmente intercambiaba palabras a esa hora, en una villa donde salir es convertirse en víctima de un delito. Final del cerco. Los años transcurrieron para la "pareja" con hijos, que llegaron a seis. La víctima, alienada y dosificada, no tenía posibilidad de defensa, menos de salida. Pero una situación casual permitió que el cerco comenzara a romperse. En uno de los castigos del hombre a la mujer-hija, uno de los niños, de 10 años, salió en su defensa. Según relató ayer la propia víctima, el hombre reaccionó indignado y tomó dos mazas, una en cada mano y le dijo al chico: "Vení, si sos macho". La mamá salió en su defensa y empujó al hombre y huyó de la casa. Cruzó el pasillo de la villa, mientras era perseguido por DJR con un machete en la mano. De casualidad, la chica se topó con una patrulla del CAP que la rescató. La llevaron a la Unidad Judicial 18-19 donde efectuó la denuncia que derivó, casi un año después, en una orden de exclusión.La medida impartida a comienzos de este mes, fue violentada el mismo día por el imputado quien debió ser retirado por la Policía por acción de una vecina. Así se mantuvo durante varios días, merodeando el hogar y hasta ingresando a dormir. Decía que quería hacer retirar la denuncia.Ada, una vecina, cuenta que el excluido –sin que nadie se lo impida– rondaba la casa, algunas veces con un arma de fuego. En varias ocasiones dijo que iba a matar a la mujer.Mientras, la vecina trataba de encontrar el DNI de la víctima en Salta, pero su nombre y el número no ayudaban. El jueves pasado, cuando dio con la partida de nacimiento del hijo mayor (inscripto en Salta), le llamó la atención el nombre de la madre, quien tenía el mismo apellido del hombre violento.Al interrogarla, la víctima rompió en llanto y le confesó su nombre y el verdadero vínculo. Abrazadas, Ada decidió ir a la Unidad Judicial 18-19. Al principio, no querían tomarle la denuncia porque había una anterior. Cuando insistió y entró en detalles, le hicieron caso. Recién allí, se iniciaron las actuaciones que terminaron en la detención de DJR.

