Un crimen tras una sucesión de balaceras
Un joven de 23 años fue asesinado en barrio Villa Urquiza. Falleció tras ser herido nueve días antes. Por el caso no hay detenidos. En el sectoraseguran que los atacantes son adolescentes menores de edad y apuntan a que hubo otros tiroteos anteriores al homicidio.
Una seguidilla violenta desarrollada en el interior del barrio Villa Urquiza, de la ciudad de Córdoba, terminó de la peor manera: un joven de 23 años murió ayer tras ser baleado el domingo 24 de mayo último. Por el caso, hay dos adolescentes de 15 y 16 años que figuran como los principales sospechosos, aunque permanecen en libertad.Con esta muerte, ya suman 33 los homicidios registrados en los seis meses de 2015 en la provincia de Córdoba, en episodios de violencia urbana. Los casos de este tipo tienen una características en común: las víctimas son varones jóvenes y fallecen tras recibir disparos en las calles. Gran parte de los casos han sucedido en barriadas de condiciones humildes cooptadas por organizaciones criminales con fuertes vínculos al narcotráfico. Casos que dejan al descubierto cómo han proliferado las armas clandestinas en vastos lugares de la capital provincial. "Trifulca" Paulo Díaz tenía 23 años, tenía cinco hermanos y vivía con su familia en Villa Urquiza, barrio ubicado entre la avenida Colón al 4500 y la Costanera. "El caso se encuadra en un hecho de violencia urbana, lamentablemente, pero está muy confuso por ahora", comentaron ayer en la fiscalía de Emilio de Aragón, donde se instruye la causa que, por ahora, no tiene ni detenidos ni imputados. En ámbitos policiales, en tanto, eran "optimistas" ya que había algunos "datos" que permitirían identificar a los autores del caso. Está descartado un robo. "Fue una rencilla, una trifulca callejera", coincidieron, prácticamente sin matices, las fuentes consultadas por este diario.El trabajo de los investigadores policiales se veía complicado ayer por la supuesta falta de colaboración de testigos, aunque no se descarta que esto obedezca a amenazas por parte de los autores del hecho o de allegados.En Villa Urquiza, algunos vecinos –que pidieron anonimato– indicaron que Díaz fue baleado por una un grupo de jóvenes que tendrían 15 años, que viven en el corazón del barrio.Los habitantes señalan que el crimen sería un capítulo más de una serie de peleas que Díaz y otro familiar habría tenido con miembros de esa banda. Nueve días antes El caso se remonta a las 13.30 del 24 de mayo, cuando un vecino alertó al 101 respecto a que un joven yacía herido en la calle. El primer patrullero que acudió encontró a Díaz y se convocó a una ambulancia. "Había recibido un disparo de arma de fuego en un glúteo. Fue trasladado a un centro de salud y, en principio, no se trataba de una lesión de importancia", comentó una fuente de la causa. "Resta analizar bien por qué se fue del hospital o si le dieron de alta... Lo concreto es que su salud desmejoró en los últimos días. El proyectil terminó causándole una infección en los intestinos", añadió otro informante.En efecto, el 27 de mayo, Díaz concurrió al hospital Misericordia, de Güemes, donde quedó internado en la terapia intensiva. La infección se generalizó y ayer murió.En el barrio, ayer relataron que los mismos que mataron a Díaz habían baleado, hace un mes, a un hermano de este. Y también habían atacado, hace pocas semanas, a un grupo del asentamiento conocido como "la Favela", de ese sector, en donde Díaz tenía varios amigos.Por eso, el domingo el joven había ido armado y había emprendido a tiros contra estos adolescentes. Cuando huía, le dispararon por la espalda. En el lugar, se secuestró una pistola nueve milímetros.Vecinos recordaron que Díaz abandonó el colegio en primer año, era adicto y había sido detenido varias veces.
La advertencia de una jueza
"Parasociedad". En los fundamentos de una condena a un vecino de barrio Yapeyú que baleó a otro que sobrevivió al ataque, la jueza de la Cámara 3ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, María Ángeles Palacio de Arato, advirtió que las redes de narcos y dealers están construyendo una sociedad y una economía paralela que resuelven todo a la par de las autoridades. "De a poco se ha ido tornando más palpable la instauración de una 'parasociedad' en la que 'narcos', 'dealers', y consumidores montan una economía paralela que arreglan sus cuentas lejos de las autoridades", apuntó.
Diagnóstico. La jueza indicó que no alcanza con aumentar el personal policial en las calles, sino que las soluciones requieren respuestas más complejas.

