Temas del día:

“Si los asesinos fueran chicos de una villa, hoy seguirían presos”

Los cuatro condenados por el crimen del jovencito de 16 años, sindicados como “la patota de chicos bien”, se encuentran hoy en libertad. Dolor de los padres de la víctima. “Antes tenía odio y rabia, hoy siento pena por todos ellos”, dijo Silvina Piedra.

20 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
“Si los asesinos fueran chicos de una villa, hoy seguirían presos”
Dolor. A Héctor y Silvina les gustaría preguntarles a los asesinos de su hijo Marcos: por qué lo hicieron (LaVoz/Archivo).

La madrugada del sábado se mostraba ideal para una salida, por lo que el grupo de amigos decidió ir a dar una vuelta por el Cerro de las Rosas, barriada del noroeste de la ciudad de Córdoba. Como eran chicos, no los dejaron entrar a un pub ni a un boliche, por lo que decidieron tomar unas gaseosas en un quiosco y jugar al metegol. Sin embargo, la noche les tenía deparada una muy mala jugada: de regreso a sus casas, quiso el destino que los chicos se cruzaran con una patota de jóvenes, más grandes que ellos, quienes los provocaron con miradas, insultos y empujones. Los chicos quisieron marcharse, pero la otra barra comenzó a golpearlos. Marcos Spedale, de 16 años, quiso escapar como sus amigos, pero las ojotas que llevaba se lo impidieron y tropezó. Unos 10 jóvenes lo rodearon y empezaron a pegarle trompadas y patadas. La paliza se extendió por casi dos minutos. Uno de los patoteros, para inutilizar al muchacho, más de lo que estaba, le tapó la cabeza con la remera para que no pudiera defenderse. Marcos Spedale murió aquella madrugada del 8 de enero de 2005 y cuatro de los asesinos, un mayor de edad y los otros menores al momento del hecho, fueron condenados.A 10 años de aquel brutal homicidio, todos los asesinos se encuentran en libertad. El principal acusado era Ramiro Pelliza, quien fue sentenciado a 15 años de cárcel por el delito de homicidio simple en el año 2006. Debería haber quedado libre en 2021. Sin embargo, desde el año pasado goza de libertad condicional, tras cumplir con un régimen de salidas transitorias. Los otros tres asesinos (Franco, Gregorio y Juan José), quienes en 2011 habían sido sentenciados a seis años de cárcel por una jueza de Menores, también se encuentran libres, según confirmó el abogado Miguel Ortiz Pellegrini, representante legal de la familia Spedale. Los apellidos de estos tres jóvenes no se dan a conocer porque al momento del hecho eran menores de edad. La ley impide dar sus identidades. Todos los acusados son integrantes de familias de clase media alta. Varios de ellos concurrían a colegios privados de renombre. Por ello, siempre se los denominó "la patota de los chicos bien". "Si quienes mataron a mi hijo hubieran sido chicos de una villa, hoy seguramente estarían aún presos...", exclama Silvina Piedra, madre de Marcos, a La Voz del Interior. "No es lo que corresponde que hayan quedado en libertad. A nosotros nos afecta muchísimo", añade, justo y medido en sus palabras, Héctor Spedale, padre del muchacho.A una década de aquel brutal crimen, que incluso conmovió al país debido a que un joven había sido muerto a golpes, los Spedale sacan fuerzas para seguir adelante.A pesar de tanto dolor y desilusión por, según consideran, las injusticias de la Justicia, Héctor y Silvina tienen motivos para sonreír: dos nietos y la espera de un tercero en llegar. Pero el dolor perdura. "Es una fecha muy dura. Se cumplieron 10 años del crimen y nos pegó mucho. Fue muy fuerte, es muy difícil la ausencia de Marcos. En marzo hubiera cumplido 27 años", dice Silvina, y se larga a llorar. Una patota violenta El juicio por el crimen de Marcos se realizó en 2006 en la Cámara 10ª del Crimen. Por decisión de los jueces, se hizo a puertas cerradas. En total, siete jóvenes estuvieron sentados en el banquillo de los acusados. El más comprometido, desde el principio, era Ramiro Pelliza, quien tenía 21 años. En el proceso judicial quedó claramente demostrado que ni Marcos ni sus amigos provocaron al otro grupo. De hecho, no fue una pelea callejera. Marcos fue golpeado, incluso estando en el suelo con trompadas y patadas en el cuerpo. Spedale fue atacado con brutalidad luego de que increpara a uno de los patoteros porque le pegaba a un amigo suyo. "Marcos les dijo: '¿Por qué le pegan? ¿No ven que es un chico?' Y se le fueron encima", contó Silvina.Lo sucedido con Marcos no fue un caso aislado. En el mismo juicio quedó plasmado que "la patota de chicos bien" ya había atacado a otros dos jóvenes. En 2004, habían golpeado a un chico que terminó con serias lesiones en el rostro. Y el 1° de enero de aquel 2005, una semana antes del ataque a Marcos, le desfiguraron el rostro a otro muchacho a la salida de un boliche.Pelliza fue condenado a 15 años de cárcel. Tres fueron absueltos por la duda y otros tres fueron declarados culpables y sus casos pasaron a la Justicia de Menores que recién dictó condena, ocho años, en 2011. Antes rabia, hoy pena "Siempre tuve ganas de juntarme a hablar con los asesinos de mi hijo. Mirarlos a los ojos y preguntarles por qué lo hicieron. Necesito saber qué los movió a hacer lo que hicieron", afirma Silvina y agrega: "Me encantaría escucharlos". Según la mujer y su esposo, ningún familiar de los condenados se acercó para pedirles perdón. "Antes, sentíamos odio. Después, sentimos rabia. Hoy, sentimos pena por esos chicos", sostiene Héctor Spedale, desde su hogar en Mendiolaza. La madre de Marcos opina que los asesinos de su hijo son chicos que fueron criados "sin amor". "Son pibes carentes de afecto. Son hijos de la vida, pero no de la familia. Recibieron afecto cero... Si no, no se entiende por qué hicieron lo que hicieron", afirma Silvina. "Ojalá hayan recapacitado en estos 10 años, ojalá hayan mejorado como personas", agrega, pero señala que los jóvenes no estudiaron ni trabajaron ni cumplieron con tratamientos psicológicos. Héctor Spedale cargó contra la Justicia de Menores y enfatizó que se hicieron mal los cálculos de la pena. Para los padres del muchacho asesinado hace una década es un error pensar en la baja de la edad de imputabilidad. Una golpiza despiadada. Al confirmar las condenas, el Tribunal Superior de Justicia remarcó que fue una "despiadada golpiza de cuatro agresores contra uno, de menor tamaño, indefenso e inconsciente".

Apuntes del caso

La víctima. Marcos Spedale (foto) tenía 16 años. Era estudiante secundario y, junto con sus padres y hermanos, vivía en una casa de Mendiolaza. En la madrugada del 8 de enero de 2005, fue asesinado a golpes por una patota de jóvenes en la avenida Rafael Núñez, cerca de la Mujer Urbana. Por el crimen fueron condenados cuatro jóvenes.

Dos veces condenado. Uno de los asesinos fue Franco I., quien al momento del hecho tenía 17 años. Estando en libertad, Franco se puso de novio con una mujer, quien quedó embarazada. En 2010, en el marco de una discusión en barrio Parque Vélez Sársfield, Franco golpeó salvajemente a su novia, quien perdió el embarazo. Franco llegó a juicio por tentativa de homicidio. Sin embargo, los jueces de la Cámara 4ª del Crimen lo sentenciaron por "lesiones leves" y le impusieron dos años de cárcel. Se encuentra en libertad.