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Pelea por agua terminó en un homicidio

Un criador de vacas admitió que mató de un tiro a un vecino cuidador de caballos. La rivalidad era por el líquido para los animales.

02 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Pelea por agua terminó en un homicidio

En los campos cercanos a la laguna Mar Chiquita, en el nordeste de Córdoba, si algo sobra es la sal. Y si algo escasea, y mucho, es el agua dulce. Tanto que la consideran como oro. Una disputa, una larga disputa, por un canal que arrastra agua de vertiente terminó ayer de la peor manera: el dueño de un campo mató de un escopetazo al encargado de un predio vecino, en el marco de una pelea por ese "oro líquido". El sospechoso no tuvo reparos en entregarse y contar todo a los policías cuando fueron a buscarlo. "Estaba harto de que me sacara el agua que uso para mis vacas. El agua viene por un canal y él, con otro canal que había fabricado, me la robaba", les dijo a los policías. Los animales, adujo, se le morían de sed. El drama ocurrió ayer a la mañana en el paraje Isla Verde, 17 kilómetros al norte de la localidad de Obispo Trejo, en el departamento Río Primero. En un campo vivía Omar Ñáñez (45), encargado de un pequeño campo y dueño de unos caballos. Alambrado de por medio está el terreno de José Antonio Márquez (54), dedicado a la cría de vacas y terneros. Fuentes de la causa señalaron que la convivencia entre ambos nunca había sido buena. El motivo central de la rivalidad obedecía a un canal que cruza varios campos y lleva agua de vertiente para consumo personal y para animales. Márquez estaba molesto, harto, hastiado. A todos sus conocidos les decía que los "del otro campo le robaban el agua", a través de un canal derivador que "habían fabricado". Varias veces se lo vio quejándose en el municipio. Y el señalado principal de las acusaciones era Omar Ñáñez, un hombre nacido y curtido en el campo, "de pocas pulgas", quien se defendía aduciendo que él no le robaba a nadie.La pelea se fue tornando insostenible con los días.Según la reconstrucción del caso, pasadas las 11 de ayer Márquez habría ido hasta el campo de su vecino, armado con una escopeta calibre 16. Ñáñez manoteó un machete que guardaba en su rancho y salió a enfrentarlo. La pelea fue corta. Se oyeron insultos y un disparo, seco, que retumbó a lo lejos.Ñáñez recibió el escopetazo desde cerca. Fue por ello que los perdigones lo alcanzaron de lleno en el tórax y lo hicieron volar un metro hacia atrás, para caer sobre un alambrado. Una mujer vio todo y corrió aterrada a llamar a la subcomisaría del pueblo. Los policías no podían creer tamaña locura. Cuando el patrullero arribó, Ñáñez ya estaba muerto. Desangrado. A su lado, había quedado tirado el machete. En el campo vecino, dieron con José Márquez, quien se entregó sin dudarlo y hasta facilitó la escopeta. "Admitió todo. Dijo que estaba harto de que le sacaran el agua para sus animales", añadió otro informante. "Era un hombre muy sereno y trabajador. Pero se volvió loco", contaron en el municipio. El hombre fue llevado a la tarde a la Cárcel de Bouwer, imputado por homicidio agravado por el uso de arma de fuego.El crimen sacudió a todo Obispo Trejo. Sobre todo porque el último hecho de sangre grave que se recuerde en el pueblo sucedió en 2000 y tuvo como víctima, durante una pelea por robo de ganado, a Ramón "el Chirri" Suárez, un baqueano que años antes se había hecho conocido por matar un puma.