Mirar lo que pasa en casa, aunque el vecino sea peor
En Córdoba no se han manifestado, hasta el momento, grados de corrupción como los que han escandalizado a la provincia de Santa Fe, pero las comparaciones no les sirven a las víctimas.
El jefe de Policía de Córdoba, Ramón Frías, repite tantas veces la misma frase que tal vez le quede como una marca registrada de su gestión: "No somos Santa Fe". A juzgar por lo que se conoce a través de las noticias, los datos y las cifras le dan la razón. En nuestra provincia no se han manifestado, hasta el momento, grados de corrupción como los que han escandalizado en los últimos meses a los habitantes de la vecina provincia, pero las comparaciones no les sirven a las víctimas. Desde hace un tiempo, se encendió en Córdoba una señal de alarma sobre la conducta de muchos miembros de la fuerza, autores de delitos que van desde simples hurtos a complejos golpes, como el que conmueve ahora a la sociedad. El incremento de casos que involucran a los denominados "malos policías" de Córdoba se puede justificar con algunas estadísticas. De hecho, en la última década la cantidad de efectivos de la institución se duplicó. Por carácter transitivo, también podría ser natural que "los que se portan mal" sean el doble, pero sería grave descansar sobre esa excusa.El propio Frías admite que hay malos en sus filas y que eso le duele. "El hecho de que se detenga a policías no es una mancha para la fuerza. Es un dolor. Y nos da bronca", opinó el martes al conocerse que eran policías los que habían asaltado la panificadora de barrio Parque Montecristo. No obstante, se manifestó satisfecho al considerar que se está extirpando un cáncer que hay en la fuerza y que es la misma institución la que lo está combatiendo.La metáfora elegida por el jefe policial es muy clara en cuanto a la gravedad del problema: "un cáncer". La expresión verbal elegida también: "Se está extirpando". Una acción continua que habla de una intervención decidida pero que aún no finalizó. ¿Cuánto hay detrás de la banda que robó a la panificadora? ¿Cuántos uniformados involucrados falta descubrir? Si es cierto que el responsable de la fuerza compara estos hechos con una de las enfermedades más graves, es de esperar que se mantenga el tratamiento, que la purga llegue hasta donde tenga que llegar y que la Policía en Córdoba no sufra metástasis. No somos Santa Fe, es cierto, pero si la institución responsable de la seguridad de los cordobeses no pone todo su empeño en superar este momento, mirando lo que pasa adentro de casa antes que compararse con los vecinos, los malos policías, como los tumores malignos, se van a multiplicar.

