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Los mil y un engaños para acceder a las viviendas

Para entrar a casa de jubilados, los ladrones se hacen pasar por empleados de servicios, bancos y de la Policía.

12 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Los mil y un engaños para acceder a las viviendas

La estadística demuestra que en gran parte de los asaltos a jubilados en sus viviendas, los ladrones no entraron por la fuerza, tras romper una ventana o puerta (aunque hay casos de este tipo). Por lo general, se valen de distintas tretas para engañar a los abuelos, aprovechándose de su ingenuidad, problemas de memoria y de vista.

Los ladrones llegan a la vivienda, de día, vestidos ya sea como empleados de compañías de teléfono, de energía eléctrica, de agua o bien de gas. Hubo casos en que llegaron vestidos como empleados de banco (que iban a cambiar dólares), o bien disfrazados de operarios municipales y hasta de policías.

No son poco tampoco los casos de ladrones (tanto hombres o mujeres) que llegaron a la casa de un jubilado y fingieron que llevaban un “recado” (dinero o papel) para un hijo.

Una vez dentro de la casa, los ladrones terminan reduciendo a sus víctimas y sometiéndolas a terribles golpizas en busca del dinero que hay en la casa.
 Consejos. Desde la Policía recomiendan a los ancianos a no abrir la puerta de calle bajo ningún concepto a extraños, menos aun si no se llamó a ninguna compañía. Se desaconseja recibir paquetes o mensajes de personas que dicen ser conocidas de sus hijos. En caso de sospecha, hay que llamar al 101.