Los contenedores en los que había mil kilos de cocaína, bajo análisis
Para un especialista, se los puede violentar sin dañar el precinto. Sigue el juicio del caso de los narcofutbolistas.
En el juicio por narcotráfico que se sigue contra cuatro personas, dos de ellas sospechadas de haber formado parte del fenomenal envío de mil kilos de clorhidrato de cocaína a España en el verano de 2009, otra vez la discusión judicial derivó en si es posible violentar un contenedor ya cerrado sin alterar el precinto de seguridad.La droga había sido enviada a España en dos contenedores en los que había molinos de vientos comprados a una firma de la localidad cordobesa de Sacanta.
Por expreso pedido del Tribunal Oral Federal Nº1, ayer se sentó a testificar el ingeniero Luciano Fabricio Seracio, especialista en contenedores. En concreto, el hombre aseguró que conocía que se podía llegar a abrir un contenedor sin alterar el precinto mediante un mecanismo que consiste en sacar un perno, lo que permitiría abrir las puertas.
Aduana. La semana pasada, había testificado el funcionario del Servicio Aduanero de Córdoba Edgardo Beretta, al que la Policía española sólo le mostró una parte de la investigación luego del hallazgo en Valencia del segundo contenedor con la droga. En su relato, dijo que le había llamado la atención que en el contendor uno de los cuatro pernos era diferente al resto, y explicó que conocía de la existencia de un mecanismo para abrir contenedores precintados violentando los pernos.
Ayer, Seracio, consultado al respecto, dijo que, aunque no era frecuente, se podía abrir las puertas de un contenedor sacando un perno (ubicado en la misma posición en la que estaba el que señaló Beretta como "diferente") mediante un método de desgaste que lleva unas dos horas y que obliga a su reemplazo.
En el banquillo de los acusados se encuentran el empresario del transporte Oscar Alberto Allende y un chofer de su flota, Daniel Rito José Sandaliche, sospechados de haber sido la pata cordobesa de una banda internacional de narcotraficantes, ligada al ambiente del fútbol europeo, que era liderada por dos serbios hoy procesados en España.
Entre los juzgados también están sentados el hijo homónimo de Allende y un herrero, Oscar Schiezzari, detenidos un año y medio después junto al mayor de los Allende (estaba en libertad, aunque imputado por el tráfico a España), que fueron capturados en medio de un procedimiento local antidrogas realizado en barrio Rosedal y en la esquina céntrica de 9 de Julio y La Cañana, en el Centro cordobés.
Policías. Tras el testimonio de Seracio, declararon dos policías que detuvieron el 25 de junio de 2010 a los Allende, padre e hijo, en la esquina céntrica. El procedimiento se produjo cuando el muchacho detuvo la marcha de una pick up Toyota para que subiera su padre, quien al parecer lo esperaba en ese lugar.
Los dos terminaron presos. Debajo del vehículo apareció la droga que, según el oficial Pablo Antonio Peralta, había arrojado el más joven de los Allende.
Los abogados de los Allende, Tirso Pereyra y Pablo Bastos, insisten con que la droga "fue plantada" en el procedimiento, por lo que ayer realizaron una serie de preguntas tanto al policía Peralta como al otro uniformado que participó del operativo, Diego Marcelo Bruschini. Lo curioso fue que ambos uniformados dijeron desconocer hasta ese día, que el mayor de los Allende ya había sido procesado por el fenomenal contrabando de droga a España.

