Lo que el caso dejó al desnudo
El asesino debe estar festejando la carencia de recursos de la Justicia, humanos y materiales, para resolver el enigma de la muerte de Nora.
Lo primero y lo último es el silencio. A cuatro años, el homicidio de Nora Dalmasso sigue sumergido en la impunidad, con dos imputaciones paralelas que describen hechos distintos y cada vez más inverosímiles. El olvido está llegando. Hace dos años y medio que la Justicia cordobesa depende de la colaboración de un laboratorio de Estados Unidos. Y si los resultados no comprometen a ninguno de los dos imputados, ¿hacia donde va a apuntar la investigación?Y si llegaran ahora las conclusiones, ¿qué margen queda para determinar la verdad cuando ha pasado tanto tiempo? ¿A quién convencerán las pruebas? Los interesados en que no se hablara más del caso Norita ya pueden concluir que ni siquiera les hacía falta un "perejil". Un año más, el asesino suelto festeja la carencia de recursos humanos y materiales de la Justicia; la complicidad del prejuicio, la hipocresía, y el morbo, que defenestraron a la víctima, retorcieron todas las hipótesis, y se regodearon en los medios. Quizá muchos recuerden la imagen de Nora ultrajada, pero la foto que no tiene que quedar en el olvido es la de la sociedad y la Justicia que tenemos, que el caso Dalmasso dejó al desnudo.

