Lo condenan por asesinar y quemar al amante de su mujer
El cuerpo, enterrado en el patio de un domicilio de Camino a Villa Posse, fue encontrado en 2012.
Mario Mariano Flores (28) fue condenado por la Cámara 6ª del Crimen, de la ciudad de Córdoba, a ocho años de prisión por el delito de "homicidio simple". Según la investigación, en medio de una disputa, asesinó a un hombre que era su amigo, al que después de muerto, enterró y quemó en el patio de una humilde vivienda de Camino a Villa Posse, en abril de 2012. Según la causa, aunque nunca se pudo determinar el día que ocurrió con exactitud, entre el 2 de abril y el 11 del mismo mes de aquel año, al anochecer, en una vivienda de Camino a Villa Posee, en la periferia de la Capital cordobesa, donde convivían Eva Dora Figueroa (44) y Mario Marino Flores, se produjo una discusión entre este último y Eladio Reyna (42).Al parecer, Flores le recriminó que Reyna podría haber mantenido alguna relación sentimental con su mujer, ante lo cual, pasaron de los insultos a los golpes. "Flores haciendo uso presumiblemente de un palo o algún elemento cortante, le habría aplicado diferentes golpes en el cuerpo a Reyna, provocándole varias fracturas: en séptima vértebra cervical; en los bordes del hueso frontal, temporales y occipital; en la primera vértebra dorsal; la cuarta y quinta vértebra dorsales; ambas clavículas", se lee en el expediente.Tras su muerte, Flores cargó a Reyna en una carretilla y envuelto en una colcha roja lo arrojó en un pozo del patio de la vivienda. Tras ello, a la mañana siguiente, arrojó dos gomas en el pozo y les prendió fuego con el objetivo de deshacerse del cadáver.Tras recabar diversos testimonios, la Policía encontró los restos óseos el 11 de abril.Según se estableció en la causa, el crimen ocurrió en un contexto de pobreza y marginalidad. La víctima como su matador realizaban changas esporádicas. Reyna era alcohólico.Los sobrinos de Reyna habían denunciado su desaparición luego de que este fuera, el 28 de marzo, hacia la casa de Figueroa y Flores para realizar una changa en un corral de la zona. Sabían que el propietario del lugar les pagaría con dinero y algunas bebidas, como vino. Tras el traslado de la pareja sospechosa a la Jefatura, la mujer confesó (en sede policial) que "tenía mucho miedo, que estaba asustada y amenazada por su pareja" y que "su marido le había pegado dos palazos en la cabeza a su amigo y lo había quemado".Ahora, al realizarse el juicio, se realizó un proceso abreviado en la Cámara 7ª del Crimen, donde la fiscal María Inés Ferreyra solicitó la pena de 8 años de prisión para el imputado. La solicitud fue acogida por el juez unipersonal Alberto Crucella, que falló en el mismo sentido.

