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García Belsunce: no serviría de prueba la sangre hallada

Lo dijo la jefa de Laboratorio de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense. Las manchas estaban detrás de un cuadro.

29 de julio de 2011 a las 12:01 a. m.
Agencia DyN
García Belsunce: no serviría de prueba la sangre hallada

Buenos Aires. Las famosas manchas de sangre de dos hombres y una mujer que fueron encontradas en la casa de María Marta García Belsunce luego de su muerte no servirían para llegar a los asesinos de la víctima, según declararon ayer en el juicio oral por el encubrimiento del crimen. Así lo dejó ver en su declaración la jefa del Laboratorio de ADN de la Asesoría Pericial de la Suprema Corte bonaerense, María Mercedes Lojo.En la casa del country se encontraron detrás de un cuadro manchas de sangre que pertenecían a dos hombres y a una mujer. Incluso, uno de los rastros masculinos apareció mezclado con la sangre de la propia María Marta.Por eso, siempre se creyó que esas muestras de sangre eran claves para esclarecer el crimen y llegar a los asesinos.De hecho, los familiares y amigos de María Marta, imputados en el crimen, lo usaron como una garantía de inocencia porque ninguno de esos rastros se corresponde con sus respectivos ADN.Sin embargo, la perito Lojo aseveró ayer ante el tribunal que no hay manera de saber si esas manchas corresponden verdaderamente a lo que ocurrió en la vivienda del country El Carmel, el 27 de octubre de 2002, día en que mataron a María Marta de cinco balazos en la cabeza.Lojo sostuvo que "no se puede datar el rastro" ni "hablar de temporalidad" de esas muestras."Pudo haberse lastimado una persona, caer una gota de sangre y permanecer allí por años", afirmó la testigo.Consultada por el abogado Roberto Ribas –representante de la masajista Beatriz Michelini y ex defensor del vecino Nicolás Pachelo–, Lojo también abrió la posibilidad a que esos rastros pudieran haber contaminado intencionalmente con vistas a confundir a los investigadores.Antes de su declaración, el tribunal escuchó al perito en rastros de la Policía Científica Héctor Alfredo Sosa, quien descubrió con "luminol" las salpicaduras de sangre sospechosas que fueron analizadas por Lojo. Las manchas aparecieron detrás de un cuadro que, se creyó, había sido colocado allí para ocultar las huellas del crimen.