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Dos chicos en la mira del cuádruple crimen

El adolescenteque sobrevivió a la matanza dijo que el niño de 10 años mató a sus familiares y que luego quiso matarlo a él, por eso lo asesinó.

10 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Oscar Guillén (Especial)
Dos chicos en la mira del cuádruple crimen
La Policía Científica de Mendoza trabajó toda la noche en barrio 8 de Julio. Determinó que hubo ensañamiento contra las víctimas (Gentileza Los Andes).

Mendoza. Un adolescente de 13 años fue derivado a un centro de salud mental, luego que él mismo se atribuyera haber participado en la muerte de Ezequiel Miguel (10), quien fue asesinado el jueves por la noche junto con su madre, Mónica Miguel (49), y sus abuelos, Alí Miguel (80) y Sara García (83). De esta manera, el cuádruple crimen de Las Heras tendría al menos resuelta una muerte –la del niño– en tanto que los asesinatos de los mayores se mantienen en una nebulosa sobre la cual las pericias podrían aclarar algunas zonas los próximos días.Este principio de resolución del terrible cuádruple crimen trajo tranquilidad al Gobierno, luego de los ataques que sufrieron los funcionarios de Seguridad en el barrio 8 de Julio a pocas horas de que asumiera el nuevo gobernador, Francisco "Paco" Pérez.El adolescente recluido en un centro psiquiátrico podría tener algún desorden de tipo psicopático, a juzgar por la derivación que hizo el fiscal. El joven era íntimo amigo del chico muerto, quien sufría de esquizofrenia, según relataron sus parientes. Ayer al mediodía, el fiscal Penal de menores, Gustavo Farmache, entrevistó ante su abuela al joven sospechoso y éste habría declarado haber dado muerte a Ezequiel con un arma blanca pero nada dijo sobre quién asesinó a los tres mayores. Tras esa declaración, el chico fue trasladado a un psiquiátrico. "Es un chico muy inteligente y durante toda la noche se mostró muy tranquilo; hablaba de cualquier cosa e incluso, en un momento, se quedó dormido sobre el escritorio", explicó al diario Los Andes una fuente que trabajó en la investigación. Cuatro muertes dudosas. El jueves a las 21, un vecino denunció al 911 que en una casa de San Pedro al 1300 del barrio 8 de Julio de Las Heras –detrás del Campo histórico El Plumerillo– habían matado a cuatro personas. De inmediato, la Policía desplazó al lugar a una decena de móviles. Los uniformados confirmaron la grave situación: Alí Miguel y su hija Mónica estaban muertos; el chico y su abuela, agonizaban: ambos fueron llevados a distintos hospitales pero a los pocos minutos murieron. El barrio se transformó en una verdadera caldera, ya que la primera información indicaba que un hombre había entrado en la casa y había matado a toda la familia. La versión la dio, claro, el chico de 13 años, único testigo presencial del caso, hasta ese momento.Mientras los peritos de la Policía Científica trabajaban sobre los cadáveres, un grupo de personas que viven en un barrio cercano, quiso agredir a algunos funcionarios, entre ellos al jefe de la Policía, Juan Carlos Caleri. Todos apuñalados. La primera persona que entró en la vivienda fue Tito, un vecino que tenía una profunda relación de amistad con la familia Miguel desde hacía más de 20 años. La mujer de Tito explicó que su marido estaba en el fondo y cuando le avisó la cuñada, salió corriendo, cruzó la calle, golpeó la puerta y como nadie le contestaba, se acercó a la ventana, levantó la cortina y vio sangre. De inmediato, se subió al techo y ingresó por el patio."Miguel (el abuelo) estaba en el living y Sara (la abuela), casi a los pies de él, con vida. Mónica estaba en su habitación, sentada, al lado de una mesita de luz. Ezequiel estaba en el baño", explicó la mujer.La versión es coincidente con la que dio ayer Rubén Molina, padrino de niño, y su mujer, Mónica Carabajal. Ambos ingresaron en la vivienda tras los asesinatos. "El abuelo estaba en el living pero había unas manchas de sangre como que lo habían arrastrado desde la cocina comedor hasta el living. Y en el baño, detrás de Ezequiel, había dos cuchillos, uno de asador y el otro para cortar pan", apuntó Carabajal.Sara García llegó hasta la guardia del Hospital Lagomaggiore, donde falleció. "A Ezequiel lo sacó un policía en una manta blanca, todo tapado, se le veía la cabeza nada más", confió una vecina. El niño fue llevado hasta el Hospital Carrillo de Las Heras, donde finalmente murió. Ensañamiento. Según la observación de los primeros peritos de la Policía Científica, todas la víctimas habían sido apuñaladas. Algunas versiones decían que algunos cuerpos presentaban más de 10 puntazos. Además, el abuelo tenía una herida cortante en la parte izquierda del cuello y no presentaba otras que hicieran presumir de que hubiera tenido posibilidades de defenderse. La abuela tenía una corte en la base del cuello "como si la hubieran degollado".La madre presentaba heridas en el cuello, en el rostro y en el cuero cabelludo. El chico, "varias heridas punzocortantes en la espalda, otras en el pecho y algunos cortes de unos cinco centímetros en la nuca", según confiaron fuentes de la investigación.

Una de las hipótesis. Ezequiel y el sospechoso habrían matado a los tres mayores y luego el sospechoso habría terminado con la vida del niño de 10 años.

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