Temas del día:

Dolor, gritos y cuerpos apilados, las postales del desastre

Sobrevivientes relataron que el tren iba fuerte y describieron el choque como una "explosión". En medio del despliegue de los equipos de rescate, sobresalió la solidaridad de muchas personas.

23 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Agencias DyN, Télam y Especial
Dolor, gritos y cuerpos apilados, las postales del desastre
La mujer llora desconsolada ante el hombre herido. Escenas como éstas se repitieron toda la mañana (DyN).

Buenos Aires. Pasajeros aplastados en vagones por horas con gritos desgarradores e improvisados voluntarios protagonizaron ayer las principales escenas del accidente ferroviario ocurrido en la terminal de Once, en la ciudad de Buenos Aires, que se convirtió en una sala de emergencias con técnicas de reanimación y otras maniobras médicas de urgencia. "Apúrense que se nos va", gritó el director general del Same, Alberto Crescenti, a las 11.30, cuando vio que cerraba los ojos un hombre que era cargado en una camilla en la salida de la estación ubicada frente a la plaza Miserere.Los enfermeros, de inmediato, bajaron la tabla sanitaria y un médico, desesperado, comenzó a efectuarle técnicas de reanimación, al tiempo que otros heridos pasaban a un lado en camillas del mismo sistema de atención de emergencias.Cuando parecía que había muerto, el pasajero reabrió los ojos y el profesional exclamó: "¡Lo recuperamos!".Surgieron en ese instante tal vez las únicas sonrisas de satisfacción de la jornada trágica, que comenzó cuando un tren de la línea Sarmiento con cientos de pasajeros, a una "velocidad anormal" para el último tramo de su recorrido, chocó contra uno de los paragolpes de la terminal a las 8.33. Testimonios del horror. Así lo relató Alfredo Velázquez, de 33 años, quien permanecía en uno de los andenes de la estación cuando ocurrió el accidente ferroviario: "Vi venir al tren y empecé a gritar porque me di cuenta de que su velocidad era anormal para la curva de las vías previa a la plataforma. Las otras personas que estaban en los andenes creían que yo estaba loco. Pero lo vi todo", resaltó el hombre, oriundo de Morón. Velázquez detalló que, pese al siniestro, "se abrieron las puertas de la formación"."Pero las personas aplastadas en los vagones gritaban de desesperación, por lo que rompí dos ventanas a patadas y saqué a varias mujeres", relató Velázquez, quien dijo haber visto a los cadáveres de cuatro pasajeros "en el segundo vagón".El hombre, aún nervioso, precisó: "Vi a dos mujeres de unos 40 años y dos jóvenes de 28, fallecidos". "Había sangre por todos lados y, en muchos casos, las cabezas de los pasajeros habían quedado aprisionadas por los marcos de las ventanas", detalló Velázquez, quien agregó que las lesiones "más comunes" entre los viajeros eran "las fracturas"."Nos estábamos preparando para bajar porque el tren estaba disminuyendo la velocidad, y sentimos que frenó de golpe y el segundo vagón era como si se plegara sobre el primero. La gente se me venía encima, estaba aprisionado", explicó Marcelo, un pasajero. "Gracias a Dios la puedo contar", agregó este pasajero del primero de los ocho vagones del convoy. "Como una explosión". Por su parte, un pasajero que viajaba en el tercer vagón relató cómo fue la colisión: "Estaba parado y siento un estruendo tremendo, como el de una explosión, y vuelo al menos 10 metros.

Caí en el interior de otro vagón, porque íbamos en una formación vieja, de las que no tienen puertas divisorias", añadió. "Encima de mí, cayeron otras personas y, no sé cómo, pude salir de la base de esa montaña humana", enfatizó Marcelo Ordóñez, de 37 años, domiciliado en Merlo. Precisó que, pese a quedar "mareado", rompió ventanas a través de las cuales comenzó a sacar a "mujeres y niños"."Las escenas eran tremendas: gente ensangrentada y fracturada por todos lados, y gritos con pedidos de auxilio desgarradores", concluyó.Ordóñez, tras haber auxiliado a varias personas, fue trasladado por precaución a un hospital, donde recibió curaciones por lesiones leves y, a las 13.30, recibió el alta médica."Se sintió una explosión terrible, yo me encontraba en el medio del furgón y toda la gente se me vino encima", señaló Teresa, quien se había subido a la formación en Ciudadela. La mujer añadió que "en Floresta el tren se pasó de la parte donde están los andenes y tuvo que retroceder".

Lo mismo comentó Elizabeth, quien describió que inmediatamente después de sentir “como una explosión se rompieron los vidrios y comenzaron los gritos”. “Subí en Floresta, me di cuenta de que el tren había tenido que retroceder pero no importó, uno no se imagina que pueden pasar estas cosas”, dijo.