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Chicos olvidados

Las muertes violentas de chicos y jóvenes se repiten en Córdoba y a nadie pareciera importarle demasiado.

20 de agosto de 2015 a las 12:01 a. m.
Chicos olvidados

"Cambiamos ojos por cielo/ sus palabras tan dulces, tan claras/ cambiamos por truenos". ("El ángel de la bicicleta", León Gieco) La mujer apoyó la cabeza en la almohada con la esperanza vacía de que, al despertar, alguien le dijera que todo había sido una pesadilla. Aquel martes 27 de marzo de 2007, acababa de sepultar a su pequeño Facundo, de sólo 6 años, que un día antes había sido atravesado por un proyectil que salió eyectado de un fusil FAL, en medio de un narcorrobo en Colonia Lola, en la ciudad de Córdoba. Justo cuando la mujer, su pareja y el pequeño pasaban en auto, en plena mañana de ese lluvioso día, traficantes y ladrones intercambiaban balazos.Sin embargo, no logró dormir. En la cuadra donde entonces vivía, en ese mismo barrio, el ruido de los vehículos que se acercaban a comprar estupefacientes era incesante. "Parecía que se hubiera muerto un perro y no un niño. Todos seguían vendiendo droga como si no hubiera pasado nada", supo decir Laura.El crimen de Facundito iba a correr para siempre el velo que cubría la venta impune de toda clase de drogas en los sectores aledaños al cementerio San Vicente. Aunque nada cambió. Lejos estaba de convertirse sólo en una excepción.En la mañana del miércoles 17 de marzo de 2010, en un descampado de barrio Müller, encontraron ahorcada a Danesa Carnero, de sólo 3 años. El fiscal Raúl Garzón si bien mantiene a un chico de 14 años como sospechoso, jamás logró despejar la hipótesis de un trasfondo del narcotráfico, en su superficie más marginal, ya que abundan testimonios que solidifican esta sospecha.Tres años después, el viernes 23 de marzo de 2013, a Morena, que tenía 4 años, su madre la estaba terminando de peinar en el comedor de la casa familiar, también en Müller, cuando alguien golpeó las manos en la puerta.Apenas se asomó el papá de la pequeña, el recién llegado sacó una pistola y comenzó a disparar sin miramientos. Un proyectil ingresó por la ventana y mató a Morena.El lunes 28 de febrero, Tamara Gómez (13) fue asesinada de un tiro en Villa Urquiza, al quedar en medio de una balacera entre dos grupos en los que casi todos eran adolescentes menores de edad. Según la descripción de los imputados, la mayoría tenía un amplio consumo de drogas y habían dejado el colegio.El martes 1° de octubre de ese 2013, en Villa La Tela, Nicolás Valdéz (11) fue encontrado ahorcado en el patio de la humilde casa familiar. Aunque se pensó que lo habían matado por una supuesta deuda narco contraída por un familiar, el juez de Menores José González del Solar cerró semanas atrás el caso como un extraño accidente hogareño, luego de recibir una serie de peritajes. El magistrado se mostró sorprendido por el resultado, aunque no dejó de advertir sobre el contexto de total vulnerabilidad en la que vivía esta familia.El miércoles 15 de enero de 2014, Roger Ellán (15) fue asesinado de un balazo en barrio San Jorge, en la periferia nordeste de la ciudad de Córdoba.Aquella noche le dio un beso a su abuela y empezó a caminar las tres cuadras que lo separaban de la casa de su madre, cuando un auto se le aproximó. Un balazo le quitó la vida. Siempre se pensó que fue víctima de una venganza ajena.Más acá en el tiempo, el 18 de enero de este año, Jeremías Benítez (7) murió alcanzado por un tiro cuando dos jóvenes más grandes discutían por cuestiones cuyas raíces comenzaban en el narcotráfico, en Ampliación Cabildo, al sur capitalino."Se podría haber evitado y se puede evitar que haya más muerte. Parece que la muerte de mi niño no le dolió a nadie, que la muerte de mi hijo no importa", dijo su madre, Karina, cuando este diario reflejó el domingo lo difícil que es sobrevivir en ese barrio-ciudad. Chicos y adolescentes atravesados por la violencia, en contextos difíciles y cada vez más olvidados en todos los puntos cardinales de la ciudad de Córdoba.Una lista que parece agigantarse de una manera brutal, sin que hasta ahora las reacciones oficiales y sociales se hayan convertido en un clamor necesario.