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Cambio de carátula le evitó pena mayor

Leandro Nahuel Molina enfrentaba una condena mínima de 10 años y 8 meses de prisión por haber dado muerte con una carabina a Edgar Adrián Ponce. Pero el fiscal consideró que mató con exceso en la legítima defensa y pidió cuatro años. El tribunal coincidió.

04 de diciembre de 2013 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Cambio de carátula le evitó pena mayor

Cuando se inició el juicio en la Cámara 11ª del Crimen de la ciudad de Córdoba, Leandro Nahuel “Luli” Molina (22) estaba imputado de abuso de arma y homicidio agravado. Enfrentaba un mínimo de pena de 10 años y 8 meses de prisión por haber dado muerte con una carabina a Edgar Adrián Ponce. Sin embargo, el fiscal Diego Albornoz consideró que el imputado había actuado con exceso en la legítima defensa y solicitó una pena de cuatro años, criterio que compartió el tribunal integrado por Daniel Ferrer, Mario Dellavedova y Graciela Bordoy.

Los defensores del “Luli” Molina (Ricardo Moreno y Graciela Díaz) habían solicitado en vano el cambio de la carátula durante la instrucción de la causa, que estuvo a cargo de la fiscal Adriana Abad.

Diferencia de criterio

¿Cómo pudo existir semejante diferencia de criterio para juzgar la conducta del joven homicida?

La historia se remonta al 5 de mayo de 2012, cuando un grupo de personas irascibles, entre los que se encontraban los hermanos Edgar Adrián, Cristian Efraín (alias “Topo”) y Gisela Ponce, junto a otros individuos, al parecer todos drogados y borrachos, concurrieron al domicilio de Molina, ubicado en calle Tristán Narvaja 2767, de barrio Marcos Sastre, en la ciudad de Córdoba.

Los Ponce, caracterizados por sus exteriorizaciones de violencia, protagonistas de peleas callejeras, habrían ido a un baile en el Estadio Sargento Cabral y a la salida decidieron ir a la casa del “Luli” para agredirlo e incluso matarlo, según las amenazas que profirieron durante la trágica intentona de irrumpir en la vivienda.

El motivo al que apelaban los enardecidos hermanos era que Molina le había “quitado” la novia a Edgar Adrián, sin importarles que dicha relación había terminado hacía más de un año y medio.

El “Luli” y su hermano Mauricio, con otros amigos que ya se habían retirado, habían estado consumiendo cocaína y alcohol desde hacía varias horas, aprovechando la ausencia de los padres que estaban de viaje. De pronto, escucharon los gritos y las amenazas de muerte. Los “visitantes” cruzaron la reja de acceso y empezaron a patear la puerta y el auto que había quedado fuera de la cochera.

Después empezaron a lanzar ladrillazos contra la puerta y una ventana. El auto también fue abollado y dañado por la enfurecida patota.

Desenlace fatal

Desesperado por lo que estaba sucediendo, “Luli” tomó una carabina y, a través de un hueco que habían hecho en una abertura los atacantes, disparó en dos oportunidades para que se alejaran.

Un proyectil había herido el dedo del pie de uno de los hermanos Ponce, quienes, acto seguido, desaparecieron de inmediato del lugar.

Alrededor de las 5 de la mañana, la patota regreso con la intención aparente de dar “el asalto final” y con ello terminar con la vida del más chico de los Molina.

“Luli” se había subido al techo de la vivienda y desde allí volvió a disparar, oportunidad en la que dio muerte a Edgar Adrián Ponce.

Además del homicida, la fiscal Abad acusó a Cristian Efraín y Gisela Ponce por daño y violación de domicilio.

En la instrucción, el acusado de homicidio agravado repitió una y otra vez que su intención no fue la de eliminar a la víctima y dijo que lo lamentaba mucho porque era su amigo y lo apreciaba.

Insistió con su arrepentimiento y al hacerlo lloraba desconsoladamente, pero la fiscal de instrucción no le creyó las lágrimas.

Quien si le creyó fue el fiscal de Cámara, quien no dudó en afirmar que se trató de un exceso en la legítima defensa y por ello pidió una pena menor.

“No se cómo en Instrucción no hicieron lugar al cambio de carátula solicitado por la defensa. Estaba muy claro que fueron a matar a Molina y le estaban destruyendo la casa”, comentó ayer Albornoz.

El fiscal de Cámara había pedido dos años de prisión como condena para los otros dos imputados por violación de domicilio y daño, pero la Cámara los sentenció a un año y dos meses de prisión.