Brutal robo a una jubilada y a su hijo Down en Colonia Tirolesa
El asalto fue cometido por "rompepuertas". Ya habían querido entrar a la casa meses antes. Hubo golpes y amenazas de muerte, y lograron escapar.
Los delincuentes creían tener un dato. Y allá fueron, sin importarles que las víctimas fueran una mujer jubilada y su hijo, quien tiene síndrome de Down. Ya habían fracasado en un intento anterior. Pero esta vez no iban a fallar.
Ellos sólo querían dinero y, con ese fin, hicieron vivir una pesadilla a las víctimas en las últimas horas, luego de entrar a la casa a la madrugada tras reventarle la puerta de entrada a patadas. Sucedió ayer en una vivienda de Colonia Tirolesa, a 40 kilómetros de la ciudad capital.
La jubilada recibió varios golpes en el rostro por parte de tres asaltantes que la amenazaron de muerte y con torturar a su hijo, o incluso llevárselo secuestrado, si no obtenían el efectivo que buscaban.
Al final, se hicieron de poco más de cuatro mil pesos de la jubilación de la mujer y escaparon a campo traviesa antes de que llegara la Policía. No fueron detenidos.
Golpes en la madrugada. Eran poco más de las 3.30 de ayer y Rogelia Quersola (67) y su hijo de 27 años dormían en sus respectivas habitaciones en una casa rural de Tirolesa. Temerosa por la inseguridad, la mujer había activado la alarma. De golpe, un fortísimo golpe en la puerta principal y la sirena comenzó a sonar. Madre e hijo se despertaron y, en medio de la confusión, se toparon con tres individuos con gorros en la cabeza. Querían dinero, sólo dinero. Uno de ellos destrozó la alarma a patadas y lo consiguió. Un cuarto cómplice los aguardaba afuera.
“Fueron muy violentos. A mi madre la amenazaron con secuestrarle a mi hermano o cortarle los dedos de la mano. Él es Down, pero por suerte no le pegaron. A ella sí le pegaron, los tipos querían plata, plata, plata”, contó ayer a este diario Marcelo de Filippo, también hijo de la mujer. Al parecer, para entrar a la casa, los ladrones usaron una maza.
La Policía investiga si estos delincuentes son responsables de otros robos domiciliarios similares en la zona.
La banda estuvo unos 10 minutos en el hogar y se hizo de cuatro mil pesos de la jubilación. Al haberse activado la alarma, la empresa que la monitorea alertó a De Filippo y a la Policía. Cuando los primeros móviles comenzaron a acercarse al lugar, los ladrones escaparon por un campo. Se montó un operativo, pero no fueron capturados. “Hace 10 meses intentaron violentar una ventana y se dieron a la fuga porque se activó la alarma. Le mencionaron que eran ellos los que habían entrado aquella vez”, contó De Filippo.
La ola de asaltos domiciliarios cometidos por delincuentes que utilizan la modalidad “rompepuertas” en Córdoba y Gran Córdoba no es algo nuevo. De hecho, pareciera haber recrudecido en los últimos días.
Por sólo citar un ejemplo, en barrio San José, en el noroeste de la ciudad de Córdoba, se registraron dos casos en casas separadas por medianeras, una sobre avenida Manuel de Falla al 6.900 y la otra sobre calle Madariaga, a la misma altura. Lo curioso de ambos casos es que se registraron de día.
Ladrones en moto
Los buscan. La Policía está tras los pasos de dos ladrones que se mueven en una moto (cuyas características no se divulgan) y que, en la mañana del domingo, cometieron al menos tres asaltos contra comercios en la zona céntrica (dos panaderías y un cyber). Los robos duraron pocos minutos. Los hechos fueron calcados: uno se quedaba en la moto, mientras el cómplice entraba a robar.

