Bizone, entre la absolución y la perpetua
El fiscal del juicio insistió en la inocencia del viudo de Aubán, mientras que la parte querellante solicitó la máxima pena por homicidio.
San Francisco. La jornada de ayer en el juicio por el homicidio de Lorena Aubán podrá tildarse como "histórica" en la Cámara del Crimen. Tras casi un mes de intenso debate y con más 100 testigos, comenzaron los alegatos de las partes. Pero lo llamativo de esta audiencia fueron los diferentes planteos y pedidos de condena que hizo la Fiscalía de Cámara y la querella que representa a los padres de la joven farmacéutica asesinada el 23 de junio de 2007 en Arroyito. El fiscal de Cámara, Víctor Pezzano, pidió la absolución de Cristian Bizone, marido de la víctima, quien está imputado por el delito de homicidio calificado por el vínculo. Rechazó el planteo que realizó el fiscal de instrucción de Arroyito y sostuvo que el hecho fue cometido sólo por Jonatan Arias. Pezzano se inclinó por la hipótesis de homicidio en ocasión de robo y pidió una pena de 22 años, 9 meses y 10 días para Arias, que incluye una condena anterior del imputado. Además, solicitó que se condene a 6 años por encubrimiento agravado, resistencia a la autoridad y falsificación de sellos a Alberto Flores, sospechado de haber vendido el celular de Aubán. Para el querellante Gerard Gramática Bosch, se trató de un crimen pasional y solicitó la prisión perpetua para Bizone. Además, el letrado indicó a Arias como participe no necesario del homicidio calificado y pidió una pena de 13 años. Para el querellante, Arias fue el encargado de llevar el bolso con los objetos robados a la farmacéutica a la ciudad de Córdoba y sostuvo que la escena del crimen es incompatible con la de un robo. También pidió una condena de 6 años para Flores por encubrimiento agravado. Para hoy, se esperan los alegatos de la defensa de los tres imputados y mañana, el tribunal dictaría sentencia. El alegato de Pezzano duró más de cinco horas y cuestionó la instrucción del fiscal de Arroyito, José Agüero, y habló de "planteos ilógicos" respecto del manejo de las pruebas. Consideró que no hay pruebas certeras ni indicios que involucren al viudo y que no existen elementos para considerar que el móvil del asesinato fue por una mala relación del matrimonio Bizone-Aubán. Recordó el testimonio de la madre del viudo, ya fallecida, quien había declarado que al momento del asesinato, su hijo estaba durmiendo en su casa. Sostuvo que no hay pruebas certeras ni indicios sobre un acuerdo o contacto entre Bizone y Arias como dice la instrucción de la causa. Aseguró que ningún testigo pudo situar al marido de la víctima en el lugar del hecho y basó la acusación contra Arias en el testimonio de Ramona Peludero, dueña de la whiskería, quien declaró que el joven le había "confesado" el crimen. Pezzano cuestionó la cadena de custodia al guante que contenía ADN del viudo y que fue encontrado en el bolso con elementos robados de la farmacia. Según él, el elemento no fue cuidado. La querella sostuvo que el móvil del asesinato fue por la "mala relación" de la pareja y que el viudo tuvo un "abrupto" cambio de comportamiento el día del crimen. Gramática Bosch realizó una detallada exposición y utilizó una pantalla para ayudar a la comprensión de los jurados populares. Aseguró que el viudo tuvo una coartada falsa y apoyó su postura en las declaraciones contradictorias de la mamá de Bizone y las de este durante la investigación. Fue contundente en demostrar la existencia de dos testigos que dicen que lo vieron fuera de su domicilio al ocurrir el hecho.El querellante señaló que la laceración del entrecejo, que presentó el viudo tras el asesinato, no podía deberse al uso de una maquinita de afeitar ni que el horario de esta sea compatible con la noche antes del crimen, como sostuvo el acusado.Gramática Bosch hizo una valoración de diferentes pruebas científicas. En su presentación destacó al guante, que fue hallado en el bolso con los otros objetos robados a la víctima. Indicó que a pesar de que distintos testigos afirmaron que nunca vieron al viudo usar ese tipo de guante, este tenía el ADN de Lorena, el de Bizone y de otra persona no identificada. Para el querellante es inobjetable que el marido usó el guante para asesinar a su esposa.

