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Abracadabra: el aparato para saquear autos

Crece el uso de inhibidores de alarmas para robar en vehículos en las avenidas sin romper una ventanilla. Cómo actúan las bandas.

06 de diciembre de 2015 a las 12:01 a. m.
Abracadabra: el aparato para saquear autos
Avenidas. En la zona norte de la ciudad de Córdoba, se repiten los casos en la Rafael Núñez y en la Recta Martinoli, entre otros puntos hoy considerados “críticos” por la Policía (Facundo Luque/LaVoz).

El aparato se asemeja a un handy de los usados por un policía o un guardia de seguridad, pes a unos 300 gramos, vale no más de 500 pesos y a menos de 30 metros es letal para la seguridad del auto más costoso. Es el inhibidor de alarmas. Se trata del dispositivo electrónico que, como la vieja frase abracadabra usada por los magos, permite anular la activación de las alarmas y el cierre centralizado de cualquier vehículo en calles, avenidas y playas de estacionamiento de grandes centros comerciales de la ciudad de Córdoba. Anulada la alarma, los delincuentes abren con facilidad el vehículo y lo saquean a sus anchas. La seguidilla de robos de bienes contra rodados viene en alza en la capital cordobesa, a la par de la captura de delincuentes que se movilizan por las calles, en sus respectivos autos y con estos aparatos, a la pesca de incautos. "Iba de vuelta a casa. Me detuve unos minutos frente a una heladería para buscar una torta helada. Paré en la avenida, me bajé unos minutos a comprar y volví al auto. Cuando estaba por arrancar, me di cuenta de que me habían robado varias cosas, como el celular y la notebook ", contó Pedro Martínez, vecino de barrio Urca."Lo increíble es que yo había cerrado el coche y había puesto la alarma; bah, eso creía, hasta que la Policía me dijo que había sido víctima de alguna de las bandas de los inhibidores. Los tipos me saquearon sin haber roto una ventanilla", agregó.El inhibidor de alarmas es un aparato que, cuando se presiona su interruptor, anula mediante una frecuencia electromagnética la activación del dispositivo de seguridad (y del cierre centralizado) por parte del dueño o la dueña del vehículo.En estos casos, los ladrones simplemente tienen que acercarse al rodado y abrir las puertas como si nada.En otros episodios, si el cierre centralizado se llegó a activar, fuerzan las aberturas con algún implemento, como una llave trucha o hasta un destornillador.El inhibidor no desactiva la alarma una vez que pudo ser activada. Su "trabajo" es interferir en su activación.Los episodios se repiten de forma sistemática en la ciudad de Córdoba, principalmente en la zona noroeste, aunque también se registran en barriadas del sur.Los inhibidores se pueden comprar tanto por Internet como en diversos locales de Córdoba, afirman fuentes de la Policía. En algunos casos, son traídos desde Paraguay.En la Justicia provincial, si bien hay causas con detenidos por estos episodios, no hay una investigación unificada que permita ir hasta el fondo para terminar de desbaratar a quienes están detrás de esta modalidad delictiva.Algunos fiscales sospechan que algunos inhibidores son "armados" por personas con conocimiento de electrónica y, por supuesto, de alarmas.Hasta hace algunos meses, los inhibidores eran aparatos de mayor tamaño, como los usados en algunas cárceles o emprendimientos comerciales con la finalidad legal de impedir las comunicaciones de los celulares.Los tiempos cambiaron. Si bien se siguen usando esos dispositivos de forma delictiva, ahora los inhibidores funcionan en un handy pequeño negro que, a su vez, también sirve como intercomunicador entre ellos. Metodología El uso de este dispositivo no es exclusi vo de Córdoba. Los casos se vienen repitiendo desde hace tiempo en otras latitudes, como España, Chile, Perú, Paraguay y varias provincias de Argentina, como Buenos Aires o Santa Fe. Semanas atrás, cinco autos fueron saqueados mientras estaban en una estación de servicio cerca del límite Córdoba-Santa Fe.Desde hace algunos meses, su uso se viene extendiendo a la ciudad de Córdoba.Por lo general, las bandas que están detrás de estas maniobras se mueven al acecho, al voleo, a la pesca de incautos.Los delincuentes andan en autos, por lo general de alto costo para no despertar sospechas, tanto en avenidas, en calles como en playas de shoppings o hipermercados.No importa la hora. El ataque puede cometerse de día, de tarde o de noche. El "ataque" dura pocos minutos. Los ladrones se detienen a metros del automovilista, que se estaciona, baja y (cree que) activa la alarma del rodado. En medio del caos reinante y del ruido general, la víctima ni cuenta se da de que la alarma no se activó, ya que la pulsación del inhibidor emitió una interferencia electromagnética. Es entonces cuando un cómplice se acerca al auto o camioneta, lo abre y saca lo que encuentra a mano.En algunos casos, el robo de pertenencias se da en el habitáculo del vehículo. En otros, en el baúl. Luego, el ladrón se va sin despertar sospechas."Estos tipos se mueven con ojo de águila, lamentablemente, y atacan de forma sorpresiva. Mientras la víctima está ocupada en sus actividades o preocupaciones, no se da cuenta, en medio del ruido reinante, de que la alarma nunca se activó. Estos ladrones aprovechan eso: el factor sorpresa", comentó el jefe del Distrito 4 de la Policía, comisario inspector Juan Díaz."Hemos aprehendido a varios de estos delincuentes con esa modalidad", añadió. Días atrás, una de sus patrullas capturó a cuatro jóvenes que andaban a la pesca de incautos en una playa de un hipermercado de barrio Jardín.Los casos se repiten. Tres sospechosos fueron detenidos en Quebrada de las Rosas, tras una persecución, cuando andaban en un Seat en el que se secuestraron un inhibidor de alarmas y ganzúas.Otros dos delincuentes fueron capturados en barrio Artigas cuando escapaban en un Renault Megane gris tras saquear autos en una estación de servicio.Lo mismo pasó con otros dos maleantes en barrio Alberdi, donde fueron aprehendidos por una patrulla, cuando escapaban tras abrir autos en Cerro de las Rosas."Me bajé a sacar plata de un cajero unos segundos en la Rafael Núñez. Cuando volví al auto, estaba todo cerrado, intacto. Pero me habían robado un maletín y una valija con mi acordeón", contó el músico Walter Gialdi. A nivel judicial, estos episodios son encuadrados como hurto o robo simple, un delito que prevé una pena menor respecto de otros ilícitos contra la propiedad. Hampa en búsqueda A todo esto, no son pocos los ladrones ávidos por obtener uno de estos "chiches" para salir a hacer de las suyas. "Andan desesperados buscando por los barrios quiénes los andan vendiendo, cómo obtener uno o quién les puede fabricar uno", comentó indignado Rubén, dueño de una conocida firma instaladora de alarmas en avenida Colón."A mí me ofrecieron plata para que les armara uno. A otro colega también lo estuvieron sondeando. ¡Están locos! Primero, no sé cómo se arma uno. Y si supiera, no lo haría", agregó.En la ciudad de Córdoba, según datos del mundo del hampa, hay un técnico electrónico que habría trabajado para una firma de alarmas y que estaría armando y vendiendo estos dispositivos como pan caliente.