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Vejez frugal

Reflexiones terapéuticas, la columna de humor y salud.

03 de abril de 2017 a las 12:03 a. m.
Vejez frugal
Magro. La asociación de expectativa de vida y dieta hipocalórica tiene sus riesgos.

En 1935, científicos norteamericanos publicaron un estudio que sostenía que reduciendo las raciones de comida a ratones estos prolongaban un 50 por ciento su vida: había aparecido la dieta de restricción calórica que obraba el milagro de que un grupo de ratones famélicos y desesperados por un trozo de gruyere superaran sin embargo la expectativa de vida de la especie, y en especial vivieran más que sus pares de laboratorio entregados al queso libre y otros excesos culinarios.

Décadas después el experimento se replicó con macacos y se confirmó que la dieta de reducción calórica alargaba la vida de los especímenes hambrientos aunque en un porcentaje más modesto, un 10 por ciento, respecto de los macacos engordados a banana de la jaula de al lado. Como los macacos y humanos comparten un 93 por ciento de ADN se considera que el beneficio en longevidad para el hombre (bonus track) alcanzaría los nueve años, una cifra nada despreciable si se considera que equivaldrían a dos Mundiales de Fútbol extras.

Incredulidad

De todos modos los investigadores son escépticos respecto de que se pueda trasladar la dieta de reducción calórica a las personas, ya que requiere de una disciplina férrea que debe mantenerse durante años, salvo que el individuo deba sobrevivir con una jubilación mínima de Argentina por ejemplo.

En este punto, algunos estudiosos consideran que a partir de las denominadas jubilaciones o sueldos “de hambre” (*) que se pagan desde hace muchos años en el país, decenas de miles de argentinos estarían manteniendo obligadas y saludables dietas de reducción calórica con todos los beneficios que esto implica además de la longevidad (protegen de enfermedades cardiovasculares, diabetes, neurodegeneración y mejoran la condición física).

“Los sueldos bajos sin duda que generan restricciones de consumo pero tienen un costado sanitario provechoso a partir de que no permiten llenar las heladeras y mucho menos acumular stock de alimentos”, explica el economista ortodoxo Carlos Call Money. Para el experto, los salarios mínimos que se pagan en toda Latinoamérica, hacen que los países de la región no sólo sean más competitivos, sino que les otorgan índices de expectativa de vida similares a las de los países desarrollados.

Por supuesto que los estudios de laboratorio basados en “hambrear” a ratones y macacos no cuentan con el visto bueno de las Asociación Argentina de Restaurantes, Parripollos, Lomiterías y Carros de Choripán de la Argentina, organización que descree de los resultados. “Tráiganme un ratón de laboratorio de 60 años y entonces podremos sentarnos a hablar del asunto. El único roedor viejo que vi en mi vida fue la rata Splinter de las Tortugas Ninja y era una rata mutante”, fustigó Miguel Chimi titular de la asociación.

El dirigente considera que la difusión de este tipo de estudios conspira contra el negocio gastronómico, ya que le resta clientes que quieren vivir por encima de la media.

Cuando todavía falta para dar con el elixir de la juventud, todo indica que la única opción es comer bastante menos para llegar un poco más lejos.

(*) Los especialistas recomiendan hablar de sueldos y jubilaciones de “reducción calórica” porque es más técnico.