Uno de cada cinco médicos argentinos tiene una demanda
En el último Congreso Argentino de Salud se presentaron las estadísticas de denuncias por mala praxis.
Las estadísticas de mala praxis (MP), presentadas en el último Congreso Argentino de Salud realizado por la Asociación Civil de Actividades Médicas Integradas (Acami), "fueron como una alerta roja", comparó el cardiólogo local Alfonso Piccardi. Según Acami, con 700 nuevas demandas por año, la Argentina encabeza el ranking latinoamericano de reclamos médico-sanitarios. En promedio, estos "afectan a uno de cada cinco médicos activos, y a todo el sistema de salud", explica el doctor Piccardi, uno de los "diseñadores" del curso de posgrado "Praxis en ciencias de la salud" (ver aparte). Piccardi integra el Comité Consultivo y Operativo en Prácticas Médico-Sanitarias y Bioética del Poder Judicial de Córdoba (Copramesab), creado en 2005 por el Superior Tribunal. Fue un primer y decidido intento de la propia Justicia por desalentar la "industria del juicio" que azota a las instituciones médicas y al Gobierno. La intervención del Copramesab ha crecido año a año: de 72 pericias en 2006, a 226 en 2009. La mayoría de los peritajes se realiza a pedido del juez o fiscal de turno, civil o penal, para saber si realmente hay motivo para hacer lugar a una demanda. "El paciente rara vez sale beneficiado de estos juicios", coinciden Piccardi y la mayoría de sus colegas. Piccardi insiste en que la mala relación o mala comunicación médico-paciente propicia la conflictividad. La Acami agrupa a 27 prestadores, entre ellos el Instituto Fleni, de Buenos Aires; los hospitales Británico, Alemán e Italiano; Osde y otras obras sociales de primera línea. La preocupación no es poca, toda vez que, "en promedio, cada establecimiento médico del país tiene 10 juicios en marcha". Aunque las sentencias concretas son proporcionalmente ínfimas (sólo el seis por ciento del total), la sola sustanciación del proceso suele equivaler a embargo o acciones preventivas. La mala praxis se aplica a los criterios médicos equivocados: el abandono del paciente y la falta de previsiones a las que se puede achacar un mal resultado. No siempre desembocan en la muerte. Más de la mitad de los reclamos se relaciona con nacimientos prematuros, deformidades congénitas, secuelas de operaciones o anestesias, etcétera.

