Los virus que nos trae el invierno
Al acecho. Influenza, rotavirus y otros hacen de las suyas cuando el frío los fortalece y el organismo baja las defensas. Pautas para reconocer síntomas, consultar rápido y prevenir los contagios.
Son las 18.20. El sol dejó de brillar, apenas ilumina las calles y los vehículos, y la gente se perfila en su silueta. Al día siguiente, amanece poco después de las 8. Hasta entonces, miles de cordobeses están en pie bajo luz artificial. Llegó el invierno, los virus arrecian y las infecciones de la estación van alcanzando su pico. Virus hay todo el año, pero para cuando hace frío algunos han desarrollado una envoltura muy resistente que los hace más potentes para contagiar por las dos vías de fácil acceso: la nariz y la boca.El virus sincicial respiratorio (VSR) es la causa más frecuente de bronquiolitis, una infección por la que se acumula moco en las vías aéreas más pequeñas de los pulmones y a la vez, los inflama. Los niños menores, de hasta 6 meses, son el grupo de mayor riesgo, aunque también son bastante vulnerables los chicos de hasta 2 años.Suele comenzar como un resfrío y, luego de tres o cuatro días, aparecen síntomas que muestran complicaciones respiratorias de distinto grado. "Los síntomas pueden ser tos, fiebre, respiración muy rápida, fatiga, rechazo a la alimentación, esfuerzo para respirar, color azulado en labios, uñas o piel (cianosis) y esto último es grave y requiere urgente atención médica", advierte Oscar Roldán, jefe del Servicio de Pediatría y Neonatología del Sanatorio del Salvador e instructor docente de la Cátedra de Pediatría de la UNC. No hay que dudar en consultar ante estos síntomas y con especial atención "en lactantes menores de 6 meses con antecedentes de prematurez", remarca Roldán. La buena hidratación es clave, así como la alimentación y "si es pecho materno mejor". Cuidado con las medicaciones a la ligera, ya que no está recomendado utilizar medicamentos para evitar la tos, tampoco descongestivos ni corticoides. "Los broncodilatadores deben ser indicados y controlados por el pediatra", dice Roldán y "en caso de internación, se suministra oxígeno suplementario, si es necesario".La gripe es la infección de las vías respiratorias más común en invierno, provocada por el conocido virus de la influenza. Existen distintos tipos (cepas) de influenza, que varían en cada temporada. Este año la vacuna antigripal –medida preventiva recomendada por los especialistas (ver página 8)– protege contra tres cepas y para el próximo invierno, reforzará las defensas para frenar cuatro cepas, adelanta Olga Quercia Arias, jefa del Servicio de Neumonología del Hospital Córdoba.También está el resfrío, un escalón más simple que la gripe, y luego otras infecciones respiratorias con mayor complicación.La neumonóloga Quercia ofrece una guía para ayudar a reconocer los síntomas:
- Resfrío. Congestión de la nariz. Cursa con rinitis, secreción nasal acuosa al principio, luego mucosa y hasta mucopurulenta. La inflamación de la mucosa provoca obstrucción de la nariz, por lo que respiramos por la boca, y como la boca no esta preparada para calentar ni limpiar el aire que ingresa, se inflama y nos duele. Finalmente, esto nos lleva a las faringitis.
- Gripe. Malestar general, fiebre, dolores de óseos, musculares y articulares, congestión de la vía aérea superior, postración, y hasta neumonía en las formas más graves.
- Bronquitis. Afección inflamatoria e infecciosa de bronquios. Se acompaña de tos y expectoración mucopurulenta en los casos agudos de fiebre, aunque también puede ser crónica y no tener fiebre. No tiene expresión radiográfica y a veces se presenta con falta de aire.
- Neumonía. Inflamación e infección de los pulmones, por ello también se la llama pulmonía. Se acompaña siempre de tos y expectoración mucopurulenta, que se hace herrumbrosa en la evolución. Fiebre, dolor en el tórax, si tiene una localización periférica que toca la pleura que tapiza el pulmón, falta de aire y postración. Los tratamientos son antibióticos, según la forma de presentación y los antecedentes. Las neumonías se constatan con radiografía y análisis de laboratorio.
Las personas en mayor riesgo de padecer neumonía son las que tiene problemas cardíacos, pulmonares, insuficiencia renal, insuficiencia hepática, enfermos oncológicos, inmunodeficientes por varios motivos, uno de ellos por HIV-sida. También se asocian a dentaduras en mal estado, bronquitis mal curadas y desnutrición.
Otras “itis” del invierno
Fortalecido por el frío, el norovirus infecta el estómago y el intestino, provocando gastroenteritis. Los efectos aparecen repentinamente: diarrea, vómitos, cólicos estomacales, y suele dar fiebre y dolor de cuerpo. Generalmente se controla en 72 horas, sin necesidad de medicación.
Se propaga rápidamente en personas de todas las edades, a través de alimentos contaminados y por el contacto entre infectados.
En 2012 hubo un brote de norovirus, que llevó a “un mayor número de casos que los esperados para ese periodo”, dice Pablo Lemos, Jefe del Departamento Internado del Hospital Privado. Aclara que no hubo casos graves, pero “muchos médicos que examinaban a los pacientes en la guardia, a las 48-72 horas se contagiaron y familias enteras se enfermaron”.
El mayor problema con el norovirus es la manipulación de alimentos que estén contaminados y luego la diseminación del agente a otros alimentos y superficies. Por lo tanto, “hay que insistir con la higiene de manos para prevenir el contagio de este virus como de cualquier otra infección del invierno”, remarca Lemos. Una persona que padece gastroenteritis no debe manipular alimentos ni ingerir verduras crudas.
Diarrea infantil
Los niños son el grupo preferido del rotavirus, cuyo pico máximo de incidencia es en los meses fríos. “Desde hace 30 años, el rotavirus es la causa más frecuente de diarrea en lactantes y niños pequeños, con más de 100 millones de casos por año”, apunta Silvia Marchisone, jefa del Servicio de Gastroenterología del Hospital Infantil.
El rotavirus se contagia por vía fecal-oral y tiene fuerte presencia en los pacientes infectados. “Se elimina por la materia fecal desde antes de la instalación de la diarrea y hasta siete días después de iniciados los síntomas. Puede sobrevivir durante varias horas en las manos y durante días en superficies como mesadas, pasamanos y utensilios”, explica la especialista.
Los síntomas son fiebre, vómitos y diarrea acuosa, a menudo precedidos de resfrío y tos.
“En algunos casos se presenta deshidratación moderada a grave y es causa de internación y puede provocar la muerte, en especial en niños pequeños”, advierte Marchisone.
A partir 2015, la prevención de esta gastroenteritis tendrá una gran aliada en la vacuna contra rotavirus que se incorporará al calendario oficial y que será gratuita para menores de 6 meses. Sin embargo, el lavado de manos con agua y jabón es y seguirá siendo fundamental para evitar la propagación del virus, en especial después de ir al baño o cambiar los pañales y antes de comer. Marchisone también recomienda consumir agua segura y mantener la lactancia materna durante el primer año de vida.
2014, tuberculosis presente
“No puedo dejar pasar una de las infecciones pulmonares más frecuentes y más antiguas que siguen enfermando y hasta matando en el mundo: la tuberculosis pulmonar”, señala la neumonóloga Olga Quercia Arias. “Es una enfermedad que pasa inadvertida, con demoras diagnósticas por esa idiosincrasia de no ir al médico”, se lamenta.
“El diagnóstico tardío –continúa– conlleva al contagio a otras personas, y a lesiones irreversibles en los pulmones de quien la padece, cuando es una enfermedad de la que se conoce todo: el agente causal, la forma de transmisión, tiene un diagnóstico sencillo y económico y un tratamiento eficaz”.
Las señales son tos y expectoración por más de 15 días, evolución con fiebre vespertina y pérdida de peso.
“Esta enfermedad no se da solo en los pobres –advierte– y está presente en cualquier época del año”.
Para hacer actividad física sin enfermarse
Tanto para ir al gimnasio como a la pileta o a otro ámbito de actividad física, es importante vestirse “en capas”, recomienda Fernando Ulloque, vicepresidente de la Sociedad de Medicina del Deporte de Córdoba y director del hospital Misericordia. Aunque vaya a estar al aire libre en medio del frío –subraya–, no se debe utilizar ropa demasiado abrigada.
Superponer prendas permite quitarlas en cuanto se comienza a sudar y colocarlas nuevamente cuando se va enfriando y esto evita padecer exceso de temperatura porque el ejercicio genera mucho calor, pero estar preparado al terminar, ya que el frío avanza rápidamente.
El especialista también recomienda, en lo posible, evitar la ropa de algodón, que absorbe el sudor y se mantiene húmeda. Las nuevas telas, en cambio, absorben la humedad y la alejan del cuerpo y por lo tanto, son alternativas ideales para la primera capa que está en contacto directo con la piel. Luego, cualquier otro material que sirva de aislante térmico. La última capa debe ser de un material impermeable que permita paso del aire.
También hay que protegerse las manos y los pies, ya que al salir al frío, la sangre se dirige hacia el centro del cuerpo. Por la cabeza, apunta que se pierde hasta un 50 por ciento del calor corporal, por lo tanto, es indispensable protegerla con gorro, al igual que el cuello. Los nadadores, deben secarse el pelo antes de salir.
Es conveniente cubrir la boca y, en lo posible, la nariz para contribuir a calentar y filtrar el aire antes de inhalarlo, indica Ulloque. Es particularmente útil si respirar aire frío le causa angina o infecciones frecuentes en vías respiratorias altas.

