Motivos de consulta frecuente
Hipertensión, trastornos de ansiedad o de la alimentación, y cambios asociados a la menopausia son algunas de las patologías que llevan a las mujeres a solicitar exámenes de salud.
Las mujeres adultas suelen concurrir al consultorio del médico clínico con problemas de presión arterial. Una vez allí, se detecta colesterol elevado, cuenta el médico clínico Marcelo Yorio, para referir a una de las consultas más frecuentes que hacen las mujeres en edad adulta.
Los cambios que conlleva la menopausia también son motivo de visita al médico, así como el sobrepeso y síntomas compatibles con la depresión. En cada caso, se deriva los especialistas, aclara Yorio.
Iván Santucho, licenciado en Psicología y docente, dice: “Hay dos condiciones epidémicas silenciosas. La depresión es más frecuente que el cáncer pero nadie habla de ella, y uno de cada seis argentinos está afectado por la depresión. El otro motivo de consulta muy frecuente son los trastornos de ansiedad: entre los que se incluye la fobia social, el pánico, el estrés postraumático, el trastorno obsesivo y las fobias específicas (dinero, horarios, arreglos, trabajo, relaciones) que suelen ir acompañados de insomnio”. Santucho explica que el pánico se caracteriza por la aparición súbita y brusca de miedo o malestar, sumado a la sensación de muerte inminente. “Aparecen palpitaciones, malestar en el pecho, sensación de falta de aire, atragantamiento y temor a ‘volverse loco’ o a perder el control. Mientras que la depresión, implica un estado de ánimo bajo, humor irritable, tristeza, falta de interés o de placer. Generalmente, se asocia a cambios significativos en el sueño, peso, apetito, actividad, concentración, autoestima y motivación”, detalla.
Cuando se trata de nutrición, el mayor motivo de consulta es el sobrepeso, la obesidad y los trastornos de la conducta alimentaria (anorexia, bulimia y los trastornos alimentarios no especificados).
“Pero existe también un alto índice de consultas relacionadas al malentendido hábito de “cuidarse” por el que se desarrollan conductas diletantes crónicas de privación de alimentos esenciales, períodos de ayunos que se alternan con “permitidos”, consumo excesivo de productos dietéticos, etcétera. Esto deriva en una serie de alteraciones fisiológicas, enfermedades como gastritis, constipación, caída del cabello o alteraciones en la piel, entre otras”, grafica María Elena Fontana, médica nutricional.
Por su parte, la ginecóloga Marta Ledesma, explica que los motivos de consulta de las mujeres varían según se trate de un centro de salud privad o público, y en este último caso, si es por guardia o por consultorios externos. “Podría resumirse en la siguiente lista: dolor abdominal pélvico, trastornos de ciclo menstrual, embarazo sin confirmar, miomas, abuso sexual, sífilis, genitorragia, infección del tracto urinario o las de transmisión sexual, y patologías mamarias o cérvido uterinas malignas”. “También vemos con frecuencia pacientes interesadas en métodos anticonceptivos; pacientes con prolapsos o incontinencia”, agrega.
No tan usual
Susana Vanoni, especialista en Neumonología, dice que un motivo de consulta importante, aunque no el más frecuente, es la búsqueda para la cesación tabáquica. La mujer fumadora, dice, presenta condiciones particulares frente al consumo: “Es más reacia a dejar de fumar por temor a aumentar de peso, le atribuye una cualidad distintiva de carácter positivo y en muchas subsiste la percepción de que el consumo público de tabaco fue casi una reivindicación de los derechos igualitarios. Pocas conocen, en cambio, el mayor deterioro que produce el consumo de tabaco en la mujer comparado con el hombre”, dice.
El tabaco también es el causante de cánceres específicos de la mujer y pone en peligro el embarazo y la salud reproductiva.
¿Qué controlar y para qué?
Entre el listado posible de controles periódicos, el médico Yorio sugiere –además de combatir el tabaquismo y abordar la depresión– que las mujeres adultas controlen las siguientes variables:
-Colesterol: incide en la patología cardiovascular.
-Presión arterial: la hipertensión constituye el riesgo principal de padecer un accidente cerebro-vascular.
-Control del peso: el sobrepeso y la obesidad condicionan el desarrollo de diabetes o de enfermedad cardiovascular.
-Osteoporosis: la disminución de la masa ósea conlleva un riesgo aumentado de fracturas, entre otras de cadera y/o vertebrales, principalmente en la etapa posmenopáusica.
Glucosa en sangre: la diabetes, entre otros factores, predispone a múltiples complicaciones vasculares.
Controles ginecológicos: de mamas, Papanicolau y pruebas de detección del VPH. En la mujer de más de 50 años, se agrega el control para cáncer de colon.

