Los niños son los peatones más vulnerables
La corta estatura y la falta de reflejos los limitan. Los padres muchas veces sobre estiman la capacidad de sus hijos y no los protegen en forma adecuada.
Los niños son peatones de riesgo tanto por su tamaño como por su inmadurez psíquica. Y la cultura vial también tiene su cuota determinante en los accidentes en la vía pública. Por ejemplo, en la Argentina, según cifras de 2007, la tasa de mortalidad por atropellos en menores de 20 años fue de 1,15, mientras que en Estados Unidos fue de 1,05.Entre los factores físicos que hacen de los niños un grupo de riesgo, el más evidente es la escasa altura que les impide observar un panorama amplio. Por eso, para tener un mayor campo visual, giran la cabeza. A la vez, el factor estatura hace que los conductores no los vean tan bien como a un adulto.Tampoco coordinan correctamente sus movimientos en relación a lo que perciben. Así, cuando existe una situación de peligro, tienden a quedarse quietos o a ir en sentido contrario al que deberían para evitar la circunstancia de amenaza.Y además, hasta los 7 años les cuesta reconocer con exactitud de qué dirección proviene el ruido de un vehículo. Impulsivos e inquietos. Para jóvenes y adultos, es natural categorizar el espacio y hacer estimaciones que permiten protegerse. Sin embargo, los niños tienen limitaciones psicológicas, como la dificultad para distinguir la izquierda de la derecha o para evaluar correctamente distancias y velocidades de acercamiento de vehículos. Son impulsivos y no registran el peligro cuando se les escapó la pelota y, sin más, corren tras ella. Y a la vez son ágiles e inquietos y realizan movimientos impredecibles que sorprenden a los conductores.Ante una situación de peligro, reaccionan en el doble de tiempo en que lo haría un adulto en similar circunstancia. Y a esto se suma su pensamiento mágico, al creer que pueden convertirse en superhéroes y zafar como ellos, al no tener clara noción de lo que significa la muerte. Pero las limitaciones y dificultades mencionadas van mejorando a medida que los chicos crecen. "Se considera que los niños aprenden, recuerdan y ejecutan con eficiencia las reglas de seguridad peatonal entre los 7 y los 9 años, pero esto se logra en forma gradual, con el acompañamiento de padres y docentes", señala Ingrid Waisman, miembro de la subcomisión de Prevención de Accidentes de la Sociedad Argentina de Pediatría, y jefa del servicio de Pediatría y Neonatología de Neoclínica (Río Cuarto)."Los niños menores de esa edad deben circular acompañados, y en especial los menores de 4 años deben ser también llevados de la mano", advierte.La experta apunta además que "los niños tienden a imitar a los adultos, de manera que en esto más que nunca es importante educar con el ejemplo". Situaciones de riesgo. Según un artículo de la revista Pediatrics de 2009, el 82 por ciento de las muertes de niños peatones se produjo en la mitad de la cuadra, en particular, mientras juegan. También son más los varones que las nenas quienes sufren accidentes y hasta mueren en la calle, sobre todo, en zonas con mucho tránsito. Pero también se producen muchos atropellamientos en zonas rurales por la alta velocidad en que se circula, por falta de señalización y la ingesta de alcohol por parte de los conductores.Otro factor que incide, son los autos estacionados que les impiden a los niños ver si viene un vehículo y que también obstaculizan que sean vistos por los conductores.Por otra parte, los menores de 2 años son un blanco especial en los estacionamientos y espacios de juego. Más de la mitad de niños pequeños fueron atropellados a la salida de garajes, por conductores que no alcanzan a verlos detrás del auto.No obstante, la mortalidad de niños peatones disminuyó porque caminan menos. Las razones poco halagüeñas que explican la situación son el peligro que encierra el tránsito; el temor a que sufran algún tipo de crimen callejero; la distancia a la que se halla la escuela, entre otros factores que han determinado, al mismo tiempo, el aumento del sedentarismo y la obesidad en la infancia.

