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La fisura palatina se trata con éxito

Los mejores resultados se logran si el tratamiento se inicia en forma temprana.

28 de julio de 2010 a las 12:01 a. m.
Josefina Edelstein (Especial)
La fisura palatina se trata con éxito

La fisura labio- alvéolo-palatina (Flap) se detecta con ecografía 4D durante la gestación. El diagnóstico temprano es esencial para que los padres se preparen para ayudar a su hijo en forma rápida y eficiente, y para asumir el impacto emocional que genera esta malformación.

La Flap puede afectar la apariencia de la cara y producir problemas con la alimentación y el habla, así como infecciones auditivas. La malformación puede ir desde una pequeña hendidura en el labio, hasta un surco completo que llega hasta el paladar y la nariz.

La recuperación de las funciones relativas a la boca, así como la posibilidad de que sólo quede en la cara una cicatriz apenas perceptible, son alternativas que pueden lograrse si el tratamiento comienza apenas el niño nace y si es constante. Es que la fisura palatina implica un largo tratamiento, en el que intervienen diferentes especialidades: odontopediatría, ortodoncia, fonoaudiología, psicología y cirugía reconstructiva.

En Córdoba esta asistencia es brindada por el Servicio de Atención a Pacientes Fisurados de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Córdoba, donde se informa que llevan tratados a alrededor de 2.200 pacientes.

La Flap es la malformación bucal más frecuente y se produce entre la cuarta y octava semana de gestación. En Latinoamérica y también en Córdoba, según se asegura en el servicio de la UNC, uno de cada 600 a 800 niños nace con este problema.

Los niños que nacen con fisura palatina tienen diversas complicaciones: no pronuncian bien, tienen dificultades para respirar, para alimentarse (succión y deglución) y también para masticar, además del impacto estético en el rostro.

"Estas malformaciones se producen por una interacción complicada de factores genéticos (herencia) y ambientales (como exposición a productos agrotóxicos, drogas, tabaco, alcohol, infecciones, malnutrición, etcétera), sobretodo en los primeros meses del embarazo", explica la odontóloga Silvia Sorokin, docente de la cátedra integral Niños y Adolescentes del Área Odontopediatría y codirectora del servicio que asiste este problema en la UNC.

Según explica, la detección de la fisura palatina en la gestación da la posibilidad de preparar a los padres desde el aspecto psicológico para el nacimiento de un hijo con ese problema.

"Les brindamos contención emocional desde el diagnóstico hasta el parto; les explicamos que el niño tendrá que usar una prótesis ortopédica obturadora (que cierra labio y paladar) para alimentarse, y los entrenamos para que sepan usarla. Además, les informamos las distintas etapas que tendrá el tratamiento interdisciplinario".

Con esa preparación, la odontopediatra asegura que la familia inicia las intervenciones con menos angustia, que se acelera el proceso de aceptación y mejora la colaboración durante el tratamiento.

El rol del odontopediatra es intervenir con prótesis y aparatos que permiten la alimentación y, a la vez, remodelan el maxilar y controlan la salud de los dientes. El psicólogo brinda contención emocional al niño y su familia, y los prepara para las etapas pre y posquirúrgicas. El fonoaudiólogo, a su vez, empieza el asesoramiento desde que el niño nace: indica posiciones para amamantar, y los tipos de tetinas y chupetes que se deben usar. Luego, trabaja con el habla para evitar la pronunciación gangosa y otras dificultades en la comunicación verbal.

La cirugía para cerrar el labio se realiza, en general, cuando el bebé pesa seis kilos. La intervención en el paladar, a su vez, suele concretarse entre los 12 y 18 meses. Desde hace alrededor de dos años, la cirugía se realiza en el Hospital de Niños, a través de un convenio suscripto entre la UNC y el Ministerio de Salud de la Provincia.

Más tarde, el equipo interdisciplinario evalúa si es necesaria alguna intervención estética o funcional. "Pero siempre tratamos de que se realicen la menor cantidad de cirugías", afirma.

Cuando el niño llega a la etapa de dentición mixta (cuando ya tiene dientes permanentes), comienza la ortodoncia que consta de varias fases, según el tipo y magnitud de la malformación. "Se pueden alcanzar muy buenos resultados cuando se cumplen todos los pasos del tratamiento", sostiene Sorokin.