La depresión que acompaña al embarazo
Pre y posnatal. Cuando la patología comienza en la gestación, puede seguir luego del parto y hay que concienciar sobre la necesidad de acompañamiento de la madre.
Paulo Rossi Menezes es psiquiatra e investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad de San Pablo, Brasil. Disertó en el Congreso de Salud Pública que se realizó la semana pasada en la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), organizado por el Decanato de la Facultad de Ciencias Médicas. Participó en un panel llamado “Epidemiología y Salud Pública” e hizo referencia a la importancia de la inclusión de la salud mental en la investigación epidemiológica con la presentación de un relevamiento hecho en distintas poblaciones del país vecino. Este demostraba que la depresión prenatal puede continuar después del parto e interferir en la vida de la madre. El estudio ya involucra el seguimiento de 403.000 mujeres. Menezes destacó que el equipo de salud debe intervenir y que es generalmente la enfermera la que puede hacer el mejor seguimiento.
–¿La prevalencia de la depresión pre y posparto aumentó en los últimos años?
–No es epidemia, pero es un problema muy frecuente. Actualmente hay nuevos estudios efectuados en más poblaciones que muestran que está presente y que hay variaciones; por ejemplo, que las mujeres más pobres tienen más que las más ricas y que en poblaciones más desfavorecidas se observa más que en otras más favorecidas. Pero igualmente es un problema común a todos los sectores.
–Si no se puede hablar de epidemia, ¿por qué el abordaje epidemiológico?
–Porque la epidemiología no está más limitada a epidemias en el sentido original de las enfermedades transmisibles. Ahora también es utilizada para dolencias crónicas, por ejemplo podemos hablar de epidemia de obesidad en los países ricos, y aún así no tenemos mucha información sobre trastornos mentales. Podemos decir que no es una epidemia, pero es un problema muy frecuente, más de lo que pensábamos. No es posible entonces a calificarla de epidemia, pero sí es importante un abordaje epidemiológico.
–¿Qué es la depresión preparto y la depresión post parto? ¿Cómo se identifican los síntomas?
–Son los mismos síntomas de depresión de mujeres no embarazadas y de hombres. Son los síntomas de depresión, como alteraciones de sueño o abulia.
–¿En el caso de las embarazadas se pueden identificar otras variables? Por ejemplo, una mujer que no deseó el embarazo ¿tiene más riesgo de tener depresión, al igual que una adolescente o una mujer sin recursos?
–Sí, esos son los que llamamos “factores de riesgo”, que aumentan las probabilidades de tener este síndrome. Pero lo más importante para decir en relación con esto es que la mujer embarazada va a los servicios de salud precisamente para hacerse los controles y esa es una buena oportunidad para abordar y detectar la depresión. Pero es cierto que las mujeres que no se hacen controles porque ya tienen depresión podrían aumentar las estadísticas.
–En Córdoba se han registrado varios casos de actos criminales de madres hacia sus hijos recién nacidos. ¿La depresión posparto podría explicar alguno de esos casos?
–Es una complicación rara de la depresión posparto.
–Si la depresión posparto no se trata, ¿se puede convertir en una situación crónica?
–Es precisamente el problema. Los trastornos mentales han sido tratados en forma separada al resto de las problemáticas de salud. Y yo considero que cada vez más deben estar más integrados a la salud como un todo.
–Si la depresión preparto y posparto es igual a cualquier tipo de depresión, ¿por qué se la relaciona con este período?
–Porque es un poco más frecuente en el preparto, pero no mucho más. Hay una tradición en la historia, hace tal vez 20 años, la preocupación de los investigadores y especialistas se centraba en la depresión pos-parto, pero luego descubrieron que en el preparto es muy común.
–Pero ¿es una situación causada por la situación de embarazo, porque hay un niño por nacer?
–Es posible, porque el embarazo puede tener muchos significados en la vida de la mujer. También puede ser que sea una depresiva que se embarazó. Para nosotros no importa, lo que importa es que haya un buen cuidado de su salud.
1 de cada 5 mujeres que tenían depresión prenatal tuvo depresión posnatal en una de las muestras relevadas.

