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Internar, una excepción

Generalmente, los niños presenta una evolución muy favorable ante los cuidados.

14 de junio de 2013 a las 12:03 a. m.
Internar, una excepción

Alberto Aird manifiesta que existen criterios unificados entre los distintos establecimientos que permiten definir los grados de severidad de los cuadros de bronquiolitis y que siempre se procura priorizar la permanencia en domicilio –a veces, con control diario–, antes que la internación. Sin embargo, sí es preciso que el niño permanezca en el centro de salud cuando la infección le impide no sólo respirar, sino alimentarse y dormir adecuadamente.Generalmente, los niños presenta una evolución muy favorable ante los cuidados. Sin embargo, hay algunos en situaciones especiales, como menores 3 meses de vida al momento de la infección, o los que padecen prematurez, desnutrición, cardiopatías congénitas o enfermedades respiratorias crónicas, que tienen más riesgo de desarrollar cuadros más severos y de evolución más prolongada.Los pequeños que cursan una bronquiolitis presentan mucosidad o congestión nasal, tos y fiebre de escasa magnitud durante un lapso de uno a tres días previos, por eso se recomienda la consulta precoz. Luego de los tres días, puede aparecer respiración acelerada, hundimiento de la piel entre las costillas, respiración ruidosa y silbido en el pecho que interfieren con el sueño y la alimentación. Estos síntomas duran hasta cinco días, tras los cuales la falta de atención médica puede producir las complicaciones, como la bronquitis o la neumonía. No existe un tratamiento específico para el control de la infección. Mientras la enfermedad está en curso, los padres deben ofrecer al niño abundante líquido por boca y tratar de mantener la alimentación, especialmente la lactancia materna. Si respira muy rápido, deben ofrecer alimento en pequeñas cantidades. Según indicación del médico, podrá usar salbutamol inhalado. No están recomendados el uso de antibióticos y jarabes.