El espacio lúdico alivia la internación
Juego. Si se instala en la rutina del establecimiento, la experiencia hospitalaria es menos traumática y la relación con el personal, más cercana.
Vilma Vega observó que la relación niño-enfermera-paciente cambiaba cuando entregaban papel y lápices para dibujar a los chicos que estaban internados y no se podían levantar. "Les dábamos la posibilidad de que se expresaran ante el dolor o lo que les estaba sucediendo, la relación con los profesionales de la salud se desestructuraba e interactuábamos de otro modo", cuenta la enfermera del Servicio de Internación 3, fundadora y coordinadora de lo que se convirtió en la ludoteca "Espacios para Crear" del Hospital Pediátrico del Niño Jesús. "Al ver el cambio en los chicos, armamos una galería de arte y los dibujos están colgados en el ingreso a la sala; encontrarlos allí fue un clic para los niños", apunta Vega. La internación es una factor altamente estresante para los niños. Genera temor, angustia, ansiedad y, en algunos casos, depresión. De pronto, se encuentran en un sitio extraño, rodeado por personas que no conocen, invadidos por médicos que los revisan, bioquímicos que les toman muestras de sangre, enfermeras que los canalizan y colocan suero y cirujanos que los operan, en medio de muestras de dolor propio o ajeno. Aunque todo tienda a restablecer la salud, la hospitalización es un periodo complicado de transitar."Los niños manifiestan el estrés de múltiples formas: están irritables, no se alimentan bien, prolongan la internación, tienen síndromes febriles que duran más de lo habitual, o cirugías que se complican con infecciones agregadas. Si bien estas situaciones son multifactoriales, creemos firmemente que el estrés incide mucho", remarca Rafael Sánchez Bocco, jefe del Servicio de Pediatría del establecimiento ubicado en la calle Castro Barros.La ludoteca, recientemente inaugurada en el marco de los festejos por los 15 años de la reapertura del Hospital Pediátrico, está instalada en la sala de internación 3 y surgió por iniciativa de los profesionales de la salud. Hay una mesa y sillas pequeñas, libros, papeles, lápices, juguetes didácticos y juegos de mesa. Se trata de evitar el "aislamiento" frente a las pantallas de tablets , netbooks , celulares y play station y, en cambio, fomentar la creatividad y el juego grupal.Para los chicos más grandes cuentan con juegos de mesa y utilizan la charla amena para acortar distancias.La dimensión lúdica en la internación rompe el paradigma tradicional de atención y acorta la distancia entre el equipo de salud y los niños; incluso para los padres la internación de sus hijos es más llevadera. Lorena Castro Maggi, médica del Servicio de Internación, añade que, si bien no tienen datos cuantitativos del impacto de la ludoteca sobre la estadía de los niños, "es claro que recuerdan el juego, los libros, y aunque el dolor es algo que no se puede evitar, queda sublimado a los buenos momentos, el afecto y cariño que reciben". "Cuando vuelven para controles –agrega– no tienen que venir a la sala, pero suben hasta aquí para vernos, sacarnos fotos y a charlar y algunos no se quieren ir". Sánchez Bocco asegura que "la ludoteca les hace la estancia en el hospital mucho más aliviada, tranquila y colaboran más"."Es increíble ver niños sentados como en una plaza, jugando horas, en un espacio donde el dolor es inevitable, pero está lleno de colores y de juguetes. Eso nos confirma que este camino es correcto y lo seguiremos fomentando", finaliza Castro.
Historias leídas por mamá
En Misael (6), internado durante seis días, la existencia de la ludoteca disminuyó la “histeria” por estar con suero, apunta la madre. “Lo que más me gusta son los cuentos, porque los lee mi mamá”, dice, hecho que la enfermera Vega destaca que es una característica “de uno en 100 niños”.
Cuando pudo zafar de la canalización, Misael deambuló por la sala montado en un caballito de goma. Asegura que no extraña la escuela, pero quiere regresar a su casa y el día ha llegado. “No tendré quién me haga ojitos a la mañana”, le dice Vega, quien lo describe como “coqueto y presumido”.
Su mamá, Analía Romero, destaca que los trataron muy bien y que fue la primera experiencia de internación para su hijo.
La conversación termina cuando el pediatra viene a darle el alta y Analía recibe las indicaciones para seguir adelante.
Donaciones se agradecen
Lo que en casa no se usa más, y está en buen estado, será bien recibido en la sala de internación 3 del Hospital Pediátrico o en dirección de la institución. En especial, papel, lápices de colores, juegos didácticos y de mesa y libros infantiles.

