El crecimiento puede aumentar el riesgo de lesiones
Las particularidades de esta etapa y algunos errores a la hora de guiar entrenamientos pueden provocarlas. Cómo evitarlas o impedir que se les sumen complicaciones.
El crecimiento desigual de la estructura del organismo del adolescente puede estar asociado a lesiones articulares o musculares que es importante prevenir para evitar que afecten la calidad de vida.
Liliana Villafañe, secretaria consulta del Comité Nacional de Crecimiento y Desarrollo de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), recuerda que la adolescencia es un periodo marcado por transformaciones rápidas y múltiples. “Se trata de una de las etapas de transición más importantes en la vida del ser humano, que se caracteriza por un ritmo acelerado de crecimiento y de cambios”, subraya.
En las niñas, comienza una aceleración en la velocidad de crecimiento que alcanza su pico alrededor de los 12 años. “Al comienzo, en el pie; luego, en piernas, muslos y, como evento más tardío, en el tronco”, describe Villafañe. Aproximadamente seis meses después del pico máximo de talla, se produce la primera menstruación (llamada “menarca”), luego de la cual hay una desaceleración paulatina del crecimiento (la estatura puede incrementarse entre 3 y 10 centímetros más) hasta que se llega a la talla final.
En los varones, el pico máximo de talla o estirón se registra después que en las niñas; en general, a los 14 años. La duración del desarrollo puberal es más prolongada que en las mujeres y se extiende aproximadamente entre cuatro y cinco años. Tras ese lapso, se suele alcanzar la estatura definitiva.
Villafañe destaca que durante el desarrollo de los eventos puberales se produce también un crecimiento de músculos, órganos y segmentos corporales.
Deportes
Aunque tengan cuerpos de grandes, a la hora de planificar la práctica deportiva debe tenerse en cuenta la edad biológica de los adolescentes, porque, según advierte Alfonso Cavallotti, coordinador Médico del Futbol Infantil del Club Atlético Belgrano, es común ver lesiones por sobrecarga o sobreentrenamiento.
Todo niño que atraviesa un crecimiento acelerado (longitudinal, con elevada altura para la edad y poco desarrollo de masa corporal) está predispuesto a sufrir lesiones –sobre todo a nivel del cartílago de crecimiento– cuando se le aplican grandes cargas desproporcionadas. Esto es calificado por Cavallotti como un factor de riesgo.
Por otra parte, en la etapa previa a la llegada al pico de estatura –en las niñas, entre mediados de los 11 y los 12 años y en los varones, entre mediados de los 13 y de los 14 años–, existe un descenso transitorio del contenido mineral del hueso. Esta disminución explica la reducción de la fuerza del hueso durante el estirón prepuberal, lo que podría dar respuesta a las lesiones musculares, óseas y articulares en este periodo.
Cavallotti subraya que, si solo se toma como referencia la estatura para considerar que un atleta está preparado para recibir cargas físicas más intensas y de duración mayor, se comete un grave error. Para cada edad biológica se necesita una planificación de las cargas físicas.
“Suelen cometerse errores en edades tempranas al entrenar la fuerza muscular en el gimnasio con pesos libres o con máquinas con volumen e intensidad elevada, sin tener en cuenta la consolidación del desarrollo del sistema músculo- esquelético del niño”, advierte. Señala que tampoco es acertado indicar un entrenamiento con muchas repeticiones de movimientos e intensidad de esfuerzo, sin un adecuado desarrollo de la fuerza y sin la apropiada recuperación entre los ejercicios. “También el exceso de grandes volúmenes de resistencia aeróbica es perjudicial”, agrega.
El profesional enfatiza que, si no se realiza un adecuado calentamiento previo al entrenamiento o un correcto estiramiento posterior, pueden facilitarse las lesiones por sobrecarga.
El esfuerzo que ocurre durante el crecimiento va acompañado de una disminución de la flexibilidad. Es importante en estas edades el trabajo de estiramiento, flexibilidad y fortalecimiento progresivo para estabilizar el equilibrio músculo-tendinoso de las grandes articulaciones, previniendo así lesiones a futuro por sobrecarga.
Alteraciones en el eje de los miembros inferiores, o en el apoyo de los pies, contribuyen a que los tendones o ligamentos –e incluso los huesos–, tengan que soportar tensiones superiores a las de un esqueleto normal. Incluso, una deformación de la columna (escoliosis), que en principio no ocasiona molestias, si se somete a un entrenamiento importante asimétrico, con mucho peso, puede generar una importante patología por sobrecarga.
Calzado
Un calzado adecuado debe proporcionar soporte, estabilidad y absorción del impacto sobre el terreno. La dureza del suelo –como en el caso del cemento, asfalto o superficies muy duras–, es causa frecuente de inflamación de las apófisis de los huesos (como el dolor de las rodillas en jóvenes por enfermedad de Osgood-Schlatter). Suelos muy húmedos e irregulares pueden estar asociados a lesiones de partes blandas, como esguinces de tobillo o rodilla.
En el deporte de alta competición, incluso durante las edades tempranas, es necesario utilizar mecanismos de recuperación, como la crioterapia (frío), hidroterapia, masaje corporal, ejercicios de flexibilidad y de fortalecimiento. El incumplimiento del período de recuperación adecuado pone en riesgo la salud del deportista.
Si la lesión se ha presentado, es importante realizar una consulta médica para un tratamiento adecuado. Debe cumplirse con el tiempo indicado para la recuperación según el tipo de lesión, a fin de evitar la reiteración de problemas.

