El arte, práctica de integración saludable
Ayer fue el Día Mundial de las Personas con Discapacidad y lo es todos los 3 de diciembre desde la aprobación de la convención internacional en la que se analizaron sus derechos.
Ayer fue el Día Mundial de las Personas con Discapacidad y lo es todos los 3 de diciembre desde la aprobación de la convención internacional en la que se analizaron sus derechos, que en nuestro país tiene fuerza de ley desde 2008, registrada bajo el número 26.378.
Una fecha vacía no dice nada. Es sólo almanaque y protocolo si el derecho no pasa de intencionalidad discursiva a su existencia en acto.
El paradigma de inclusión necesita categóricamente el cumplimiento de muchos deberes, recuperando no sólo el mandato de hacer efectiva la norma que lo enuncia, obliga y sanciona.
Al mismo tiempo, y entre esos deberes, la humanidad recupera al otro como constitutivo de su propia existencia.
Con su gran variedad de colores, texturas, sonidos y formas. Con su entramado paso a paso, día a día, mirada a mirada; allí, en el interior de una sociedad respetuosa de la diferencia.
Dándole lugar a su expresión más genuina, dándole las señales que se necesitan para que los deberes fluyan, se incorporen en el habitar cotidiano de las ciudades, de sus políticas públicas, sus empresarios, sus gremios. En la vida cotidiana: en sus barrios, centros de salud, escuelas, clubes, teatros, museos, cines, conciertos, calles, tránsitos y andares ciudadanos. Habitando el derecho desde las acciones colectivas de los deberes.
Derechos y deberes convocan a las oportunidades. Y allí está la clave: sin una puerta que se abra y se instale como práctica social sostenible, la integración será aún tema pendiente.
Oportunidad/ciudadanía confluyen constituyendo un modelo inclusivo social y cultural.
Y es allí donde la diversidad cultural en su dimensión más auténtica cobra sentido en el campo de las artes, los artistas y sus creaciones.
Poco a poco con intencionalidad persistente en el tiempo y con la incidencia de los propios protagonistas se van ablandando fronteras -los unos y los otros, los sin y los con discapacidad-.
Ablandar, suavizar, acercar los bordes que han marcado a los excluidos no es ni de poco tiempo ni de pocos. Es construcción colectiva, diversa, multifocal/multimodal.
En este sentido, a partir del Elenco Teatral Desafiarte, desde la propuesta artística teatral, Córdoba comienza todos los 3 de diciembre al “Día de las personas con discapacidad” que se replica con intervenciones académicas, informativas y comunicacionales en diferentes ámbitos ciudadanos.
El impacto del arte en la salud de las personas con discapacidad, con sus procesos y productos artísticos, refieren a un concepto integral del sujeto humano: incidencia en el mundo emocional, cognitivo, motor, comunicacional, lingüístico, social de las personas con discapacidad como sujetos de derecho. Generan procesos de autoafirmación, de autoestima y de autoexpresión, abriendo espacios de aprendizajes y prácticas que superan muchas veces lo diagnósticos y pronósticos.
Del almanaque vacío a un almanaque que nos convoca con respetuosa participación y comprometidas acciones. En eso estamos todos, y los que aún no, ¡a sumarse!
*Presidenta de la Fundación Desafiarte en la Inclusión-profesora de Sordos y Perturbados del Lenguaje y de Expresión Corporal.

