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¿El amor duele?

Emociones. ¿Cómo es posible, entonces, que el más excelso, el más puro, el más maravilloso de todos los sentimientos; aquél que mueve el mundo y todo lo cura, pueda causar tanto dolor?

23 de abril de 2017 a las 12:03 a. m.
Luz Kleinerman (*)
¿El amor duele?
Amor romántico. La visión cultural del amor, que cristaliza fantasías sociales. (AP)

La mayoría de las canciones que se han escrito sobre el amor tiene fragmentos o son completamente tristes (“¿cómo haré para vivir sin ti?”, “desde que me dejaste...”, “ya no estás más en mi vida”). Transmiten o describen dolores, desengaños, decepciones, sufrimiento.

Algo similar sucede con las películas, novelas y poesías. A veces terminan bien, pero siempre hay una larga historia de sufrimiento antes del final feliz, en el cual los protagonistas terminan juntos.

Y atención: si la historia continuara después de ese final feliz, volveríamos a encontrar incertidumbres, conflictos, dolores y sufrimiento en general. Aquello de “vivieron felices y comieron perdices” no es real.

¿Cómo es posible, entonces, que el más excelso, el más puro, el más maravilloso de todos los sentimientos; aquél que mueve el mundo y todo lo cura, pueda causar tanto dolor?

Parte del problema es que nadie tiene un concepto claro de qué es el amor. Es decir: todos tienen una idea clara, pero en general no coincide con la que tienen los otros.

Hay muchísimos casos en los cuales la persona está convencida de que sufre por amor, pero investigando un poco, se puede ver que el tal amor es sólo una máscara detrás de la cual se esconden otros sentimientos: amor propio herido, dependencia emocional, económica o de cualquier otra índole, culpa, temor a la soledad, un proyecto de vida para el cual es necesario el “socio”; inclusive, deseo de posesión (ni más ni menos que el que tiene un niño cuando le quitan una pelota). Y muchas veces la persona amada y perdida pasa a convertirse en una obsesión. Una obsesión que absorbe la mayor parte del tiempo y las energías del supuesto enamorado, que en realidad está obsesionado.

No es amor

Nada de eso es amor. Son problemas que están en la persona que sufre, no en el otro perdido. Por eso, buscar la solución en el otro (en recuperarlo, en que sea como yo quiero, en que haga lo que yo espero), es un camino equivocado que sólo conducirá a más frustración y, por ende, a más sufrimiento.

Pero la buena noticia es que, si el problema está dentro de uno, uno mismo puede solucionarlo. No está desvalido ante la voluntad del otro o de un destino inclemente.

Lo primero es entender lo que está pasando. Es abandonar la idea romántica del corazón destrozado por amor, que tiene cierto encanto poético, pero que no conduce a nada en la vida real. Y luego, ponerse a trabajar, pero no buscando la manera de reconquistar al otro, o entender al otro, sino de reconquistar la propia vida y de entenderse a sí mismo.

(*)Médica psiquiatra.