Demorar el corte del cordón tiene ventaja
Al bebé lo ayuda a prevenir la anemia por falta de hierro en el primer año de vida. La madre tiene menos riesgos de sufrir una hemorragia posparto. En los prematuros, esta práctica contribuiría a que se produzcan menos hemorragias cerebrales.
Demorar unos segundos en cortar el cordón umbilical luego del nacimiento tiene ventajas para el desarrollo y la nutrición del recién nacido y también para la madre. En el caso del bebé, ayuda a prevenir la anemia ferropénica (por déficit de hierro) en los primeros meses de vida. Y para la madre reduce el período de expulsión de la placenta (alumbramiento) y el riesgo de sufrir una hemorragia posparto."Postergar unos segundos el corte del cordón permite que se haga como una 'transfusión' desde la placenta al bebé de una sangre especialmente rica en hierro", explica la pediatra y especialista en nutrición, Raquel Furnes, integrante del servicio de Pediatría del Hospital Privado. Esto contribuye a minimizar la anemia ferropénica fisiológica que se presenta entre los 4 y 6 meses de vida, cuando el bebé se queda sin depósitos de hierro. La importancia del hierro. "En el último trimestre de la gestación el feto hace sus depósitos de hierro, pero en los primeros días de vida se produce un 'recambio' de los glóbulos rojos de una hemoglobina fetal a hemoglobina de adultos, lo cual le demanda apelar a buena parte de esa reserva", señala la pediatra. "Por eso, algunos meses después, el bebé se pone anémico hasta que empieza a hacer sus propios depósitos, en base al hierro que ingresa con la nutrición", indica. Furnes explica que, por esa razón, a partir de los 6 meses es que se prescribe a los bebés un suplemento de hierro y se empiezan a incorporar alimentos ricos en hierro como la carne.Pero, a su vez, si se demora el corte del cordón y el recién nacido recibe un aporte extra de sangre de la madre, ese efecto se minimiza.Que el bebé cuente con suficiente hierro durante esa etapa crítica del crecimiento, es esencial porque interviene en los mecanismos inmunológicos de defensas, en la buena oxigenación de todos los órganos, y eso le permitirá al niño un buen desarrollo físico, neurológico e inmunológico, precisa Furnes."Esto es particularmente importante en las poblaciones más vulnerables", advierte Claudia Travella, presidenta de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Córdoba, y jefa de obstetricia del Hospital Privado."Se ha calculado, además, que esa cantidad de sangre llega a ser casi la mitad de la que tiene el bebé al nacer (volemia del recién nacido), lo que también le generaría bienestar, ya que lo ayuda en la adaptación a la vida extrauterina, en la que se produce un cambio fisiológico de feto a neonato".A su vez, en el caso de los bebés prematuros, Travella informa que hay estudios que muestran que demorar el corte del cordón disminuye el riesgo de que tengan hemorragias cerebrales, que pueden provocar discapacidad. "O sea que esta conducta está indicada tanto para los bebés a término como pretérmino", afirma. Y también destaca que esa simple práctica también beneficia a la madre."Al drenar toda la sangre de la placenta –explica– se acorta el período de alumbramiento y disminuyen las posibilidades de que se produzca una hemorragia posparto. En otras palabras, la placenta se desprende más rápido y con mayor facilidad". Segundos que son vitales. ¿Cuántos segundos hacen la diferencia? Travella indica que en general se habla de esperar entre uno y tres minutos. "La mayor cantidad de sangre pasa hasta los primeros 45 segundos y después la cantidad empieza a mermar", precisa la obstetra, y señala que, al margen de los tiempos teóricos, la práctica es aguardar hasta que el cordón deja de latir. "Si el bebé nace bien, se lo coloca sobre la panza de la mama y así se espera para cortar el cordón", dice.Esta práctica comenzó a cambiar hace unos cinco años, informa Travella, a partir de un consenso de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) en el que se revaluaron las prácticas en el parto que beneficiarían a la madre y al niño no sólo en el momento del nacimiento y las instancias previas y posteriores, sino hasta los 6 u 8 meses de vida del bebé."Eran tres ejes: esperar para cortar el cordón, el contacto piel a piel entre la mamá y el recién nacido, y la lactancia inmediata después del nacimiento", puntualiza la médica. "Se vio que estas tres acciones en su conjunto benefician la nutrición y el desarrollo del bebé", sostiene. Y asegura que a partir de este consenso, la mayoría de los equipos médicos está teniendo estas conductas.Las excepciones, a su vez, son muy pocas. "La única contraindicación formal son las madres con RH negativo, en las que se trata de cortar precozmente el cordón para que no se incremente la posibilidad de hemorragia feto-materna para reducir la posibilidad de sensibilización por RH", señala Travella, quien indica que otro caso sería cuando se producen complicaciones en el nacimiento.

