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Cuando el trabajo desborda

Síntomas. Hay manifestaciones físicas, emocionales y sociales del estrés laboral. Existen estrategias para enfrentar los factores que lo causan.

23 de julio de 2014 a las 12:01 a. m.
Cuando el trabajo desborda

El estrés no es patológico en sí mismo, es una reacción adaptativa y tiene una función, nos sirve para estar en estado de alerta y para reaccionar cuando estamos en una situación en la que nos vemos amenazados o demandados. Es capaz de desencadenar la respuesta de huida o de lucha cuando sea necesario. "El problema surge cuando la amenaza o la demanda es tan grande o tan persistente, que no podemos manejarla. Cuando la demanda es tan intensa puede producir lo que se denomina estrés agudo y en casos muy específicos como guerra, secuestro, muerte violenta de un familiar, puede ocasionar lo que se denomina 'estrés post traumático'", advierte la psicóloga Victoria Campodónico de Accentus Asociados, una institución especializada en manejo del estrés. De ser una respuesta adaptativa, se trasforma en desadaptativa, afectando la integridad del ser humano física-mental y emocional.Los síntomas del estrés son manifestaciones emocionales: irritabilidad, cambio de ánimo, preocupación y temor. En lo cognitivo se devela bajo la forma de trastornos de atención, concentración y de memoria corto plazo. Los pensamientos se caracterizan por una excesiva autocrítica, dificultad para tomar decisiones y concentrarse. La conducta incluye reacciones impulsivas, nerviosismo, propensión a los accidentes y cambios de hábitos. En el cuerpo se pone en evidencia la sensación de fatiga, temblores, dolores de espalda, de cabeza y de estómago. Pueden bajar las defensas y producirse palpitaciones y manifestaciones psicosomáticas. "Hay trabajadores que están más propensos a situaciones demandantes como aquellos que enfrentan emergencias, quienes están en la UTI, participan en intervenciones quirúrgicas agudas o situaciones de desastre. También están más expuestos quienes tienen que enfrentar el dolor, la muerte, la enfermedad crónica y terminal, o situaciones límites, donde la responsabilidad y la toma de decisiones es inmediata. Eso se suma a la sensación de no poder hacer nada o muy poco, es muy frustrante y genera estrés", señala la doctora Graciela Case de Accentus Asociados. "Estresor" Cuando la demanda o estresor persiste, la respuesta se vuelve inadecuada y permanente. En vez de superar la situación, la persona se ve desbordada y aumenta el estado de alerta y la ansiedad. Eso constituye lo que se denomina "estrés prolongado o crónico". Esto es lo que puede dar lugar, en muchas ocasiones, a lo que se denomina "síndrome de burn out " (ver página 7). El agotamiento emocional y cognitivo, la despersonalización y la falta de realización personal son tres características dominantes de este estado. Se pierden el sentido del trabajo, la vocación y toda motivación. Y aun con descanso, es difícil revertirlo. Estar en estado de alerta constante implica un desgaste físico y mental muy grande; el cuerpo aumenta todas sus funciones automáticamente, y se mantiene en un estado de hiperactivación. Por eso aumenta el ritmo cardíaco, se acelera la respiración, aumenta la transpiración y la presión arterial y la tensión mental. Si esto se sostiene por mucho tiempo afectará la salud, el trabajo, las relaciones interpersonales, la interacción con el entorno y, por ende, el rendimiento personal. Respecto de las señales que advierten sobre la presencia del distrés crónico entre los profesionales de la salud, cada persona tiene una percepción individual de los estímulos que recibe. Además, se produce un cúmulo de respuestas orgánicas y psicológicas que le permitirán adaptarse o no al estímulo recibido. "Si alguien vive una situación crítica y quien asiste se siente inseguro, carece de elementos adecuados para atender al paciente, percibe una presión muy grande de los familiares, de sus jefes o compañeros, su organismo responderá con secreción de adrenalina, noradrenalina, cortisol", indica el doctor Pablo Moyano, especialista en Clínica Médica y presidente de la Asociación de Medicina del Estrés y Psicoinmunoneuroendocrinología de Córdoba.Desde la Asociación de Medicina del Estrés de Córdoba promueven estrategias preventivas para aliviar el distrés. "Es importante recordar que cualquier trabajo tiene que producirnos algo de satisfacción. También es un factor de prevención trabajar en el horario adecuado, adquirir conocimientos y práctica suficiente para sentirse seguro, procurar vínculos sanos en su trabajo y en el medio social donde uno se desempeña", dice Moyano. Prevención Además, en los momentos de esparcimiento hay que realizar actividad física, técnicas de relajación y disfrutar de alguna práctica artística. Es decir, ocupar el tiempo de ocio con aquello que a cada persona le resulta más gratificante. Si el trastorno está instalado no hay que dudar en pedir ayuda; es común que en los sitios donde se asisten emergencias algunos colegas muestran una coraza que puede parecer de omnipotencia. Carlos Barssani, jefe de Servicio de UTI 1 y Hemodinamia del hospital San Roque, asegura no haber padecido estrés. "Nunca lo sentí, tengo 72 años, pero no me quiero jubilar porque esta es mi vida, mi vocación", asegura. Barssani agrega que "si uno sabe lo que está pasando, sabe lo que va a pasar, entonces se anticipa con información, entonces no hay estrés". A la hora de afrontar una de las circunstancias más duras de la profesión, sabe cómo actuar. "Cuando se dan los informes a los familiares sobre el estado del paciente, es importante ser claro, conciso y simple en el mensaje", afirma.

El peor mensaje. "Al dar un informe médico negativo hay que mirar a los ojos y hablar en un tono de voz bajo. Tiene que haber privacidad, no se puede dar un informe en el pasillo", dice Carlos Barssani.