“Ahora vivo el presente”
Fortaleza. Desde joven tiene una enfermedad que debilita su organismo, pero siempre apostó al futuro. Ahora disfruta más del día a día.
Un día del año pasado me disponía a dar clase de corte y confección en el Hogar de Día Arturo Illia a las "chicas" y de pronto sentí un dolor muy fuerte en mi cadera del lado derecho y me caí. Según mi médico, la quebradura fue anterior a mi caída. Me operaron y me colocaron una prótesis. Tuve que hacer reposo y rehabilitación durante tres meses. Si bien al mes y medio ya caminaba con el bastón, al hacerlo comencé a sentir molestias y dolor en mi pierna y en la cadera. Esto se mantuvo desde diciembre del año pasado hasta junio de este año. Recuerdo que vivía con una tensión y una amargura permanente y la verdad es que no sabía qué hacer. Consulté con mi traumatólogo, el doctor Rubén Rapetti, jefe de traumatología de la Clínica Romagosa y me recomendó hacer tai chi . Al final, empecé a practicar chi kung , la parte terapéutica del tai chi , en la escuela de Jorge Sobrero. Empecé a practicar a mi ritmo y con mis limitaciones, dos veces por semana y de a poco y con fuerza de voluntad, comencé a mover mi cuerpo suavemente sin necesidad de apoyarme tanto en el bastón. Y ahora no lo uso cuando practico, lo dejo guardado en el vestuario. Me siento mejor, con más estabilidad para caminar y moverme. Al sentirme más segura también mejoró mi estado de ánimo, te diría que no le tengo miedo a nada y hasta puedo subir al ómnibus para ir y regresar a mi casa.

Tengo osteoporosis desde los 25 años y estoy acostumbrada a tomar suplementos de calcio. Siempre tuve una contextura física débil, ahora peso 47 kilos, pero ya puedo caminar de nuevo tras mi cirugía. En el Hogar de Día Arturo Illia me encantó dar clase a mis alumnas, me hice muchas amigas, salimos a pasear, a tomar un cafecito o vamos a cenar. Siempre fui una profesora muy paciente y confieso que a veces si no terminaban de confeccionar sus prendas, se las terminaba yo en mi casa y se las traía listas para que las puedan estrenar.
Infancia
De niña trabajé en el campo, ordeñando vacas, y a los 13 ya cocía, hacía polleras, blusas y vestidos para mis hermanas. Soy la mayor de cinco mujeres. Cuando nos vinimos a Córdoba, en 1970, aprendí corte y confección en una academia de costura. Me casé joven, a los 19 años y trabajé como modista muchos años, hacía y bordaba vestidos para novias y quinceañeras. Mi marido trabajaba en un taller de una automotriz.
A los 33 años me sacaron el útero y los ovarios porque mis menstruaciones eran muy abundantes y eso me debilitaba mucho. Comencé a tomar calcitonina, pero era un medicamento importado y dejé de tomarlo. Durante toda mi vida cuando me hacía estudios los médicos me decían que tuviera precaución para evitar caídas.

A los 45 me detectaron escoliosis lumbar y un traumatólogo me advirtió que me tenía que operar la columna. Pero los riesgos eran muchos y le dije que no iba a exponerme a una cirugía tan riesgosa, pues había posibilidad de quedar en silla de ruedas. El médico me había advertido que podía tener un hijo, pero que no era conveniente que tuviera más. A los seis meses de embarazada, perdí mi segundo bebé y estuve internada tres meses.
Siempre fui muy activa y comprometida con la gente de mi barrio. Gestioné los trámites para pavimentarlo y en 1990 fundé un Centro de Jubilados en mi casa, atrás del CPC de Villa El Libertador, en barrio Residencial Sud. También incorporamos talleres de gimnasia, yoga, y yo daba corte y confección para todos los abuelos de la zona sur. Dejé listo el centro de jubilados, con aire acondicionado y todo, luego terminé mi actividad allí, vendí mi casa y me mudé a un departamento.
Me gustaba estar allí, pero era muchas responsabilidades. Viví mucho el pasado, trabajé para el futuro, pero ahora quiero vivir el presente, descansar, disfrutar, hacer lo que yo quiera. Antes tenía muchas obligaciones, era un compromiso que asumí.
Me fascina escribir historias y en un concurso gané un viaje para visitar las cinco Estancias Jesuíticas en Córdoba. Me encanta viajar, lo que más me gustó fue Italia, me gusta mucho salir de crucero, en enero me voy a las costas de Brasil. Sigo entusiasmada con la vida y estoy convencida de que hay que disfrutarla.
Perfil
Ida Gherra tiene 80 años, es viuda, tiene un hijo Jorge (59) y dos nietos, Gastón (32) y Marcos (28). Fue profesora de corte y confección del Hogar de Día Arturo Illia y allí es alumna de italiano, de pintura, coro y órgano.
*Modista, diseñadora Producción periodística Rosana Guerra

