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Adicciones y adolescencia

Prevención. En un curso de líderes comunitarios, jóvenes estudiantes debatieron sobre su rol en las acciones para evitar el consumo.

09 de agosto de 2013 a las 03:43 p. m.
Rosana Guerra (Especial)
Adicciones y adolescencia

“La carencia de referentes en el ámbito educativo y sanitario con capacidad de contrarrestar los efectos del mercadeo social de las drogas legales e ilegales y la promoción del consumo acrítico como tendencia generalizada, propia de la sociedad de consumo, influyen en el consumo de sustancias adictivas en adolescentes”.

Así lo asegura Gabriela Richard, de la Fundación Pro Salud. La especialista agrega que la creciente facilidad de acceso a las sustancias y la cercanía con las personas que las producen o venden –lo que se suma a la influencia de las herramientas provistas por las nuevas tecnologías– también impactan en el consumo. "El marketing , vinculado al aparato comercial ligado a las drogas a través de blogs, sitios Web y videojuegos, influye en los jóvenes, así como las personas que operan como modelos de identificación juveniles, especialmente del ambiente de la música, que son consumidores de drogas y cuyas letras también incentivan a consumirlas", señala Richard.

Pares educadores. Un grupo de jóvenes estudiantes que asistieron a un curso de líderes comunitarios organizado por la Fundación Pro Salud reflexionaron sobre su rol en la prevención de adicciones de sus pares y sobre los efectos de las drogas en los compañeros que las consumen. "Es difícil convencer a los chicos que ya se drogan, porque te dicen 'es mi vida', 'yo hago lo que quiero'. Algunos te escuchan, pero hay que insistir, no queda otra", dice convencida Ayelén (15) una de las alumnas del tercer año Ipem 318 de Villa Urquiza, quien participó junto a sus compañeros y profesores del curso realizado en el Colegio de Farmacéuticos de Córdoba. No obstante, considera que siempre existe la posibilidad de negarse. "Me duele ver compañeros que antes se esforzaban en los estudios y que ahora están desganados, sin voluntad de hacer nada", agrega.

Su compañero Rodrigo (15) señala que en el curso se informó sobre el daño que genera consumir sustancias adictivas. “Aprendí lo que te producen en el cuerpo y en la cabeza y lo que te puede provocar un exceso. Algunos chicos te dicen que lo hacen de vez en cuando y yo les digo que de todas formas no tienen que consumir”, ilustra. Sin embargo, el joven sostiene que la presión de lo que hacen los otros es fuerte y que muchos chicos consumen en búsqueda del placer inmediato.

“Muchos consumen buscando la felicidad, pero la felicidad está en otro lado, no en las drogas. Veo cómo les cambia la voz, la forma de ser y por ahí se ponen un poco agresivos”, describe.

Melina cuenta que tuvo un novio que consumía marihuana muy frecuentemente. “Yo le decía que la dejara y él, que no podía. Salimos dos años, pero ahora ya no estamos juntos. Pero somos amigos”, cuenta. Asevera que percibió cambios en su rostro y en su carácter durante ese tiempo.

El apoyo emocional de los padres y el acompañamiento se vuelve clave. Marianela indica que, en su caso, con su mamá hablan mucho sobre el tema del consumo de marihuana y de tabaco.

Espacios de reflexión. Los alumnos fueron al curso con sus profesores. "Los docentes tenemos que tratar de ocupar los espacios, a veces cuando están mal de ánimo, ocupan ese espacio con un agente externo. La idea es que puedan realizar en el colegio actividades creativas, extracurriculares, que le den placer, como participar en una radio comunitaria", dice Laura Gabba, profesora de Biología y Química.

“Es muy importante conectarse con los alumnos desde otro lugar y, si surge en la clase el tema de las drogas, parar un poco con la estructura y conversar. Nuestra materia es muy abstracta y este lugar nos permitió conocernos desde otro lado, formar otro vínculo con los alumnos, comprenderlos”, asegura Claudia Nieto profesora de Química de la institución de Villa Urquiza.

“Estamos en un barrio vulnerable, donde la droga está a la orden del día. Este año empezamos a trabajar en prevención de salud, pero hace años que estamos tratando de erradicar la droga de la escuela y del barrio. Sabíamos que sería una utopía pensar que el problema de la droga se terminaría solo con estas actividades, pero pensamos que es un granito de arena”, dice Claudia Novoa, vicedirectora del nivel medio del Ipem 318.