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7 preguntas sobre diarrea invernal

Las guarderías son un ámbito frecuente de contagio. Deben cumplir las normas higiénicas. Mario Polacov.

09 de mayo de 2013 a las 12:01 a. m.
Mario Polacov*
7 preguntas sobre diarrea invernal

–¿La diarrea infantil puede producirse en invierno? –La diarrea (en medicina llamada "gastroenteritis") se puede presentar no sólo en verano, sino también en otoño e invierno. En estos meses fríos, la mayoría de los casos son ocasionados por virus. El rotavirus es el más frecuente. Los menores de 2 años son los principalmente afectados, y –en ellos– los síntomas suelen ser más graves; pero también pueden presentarse en todos los grupos de edades y aun en adultos. A veces, se enferman varios miembros de una misma familia, aunque con diferente grado de severidad, por lo que puede confundirse con una intoxicación alimentaria. –¿Es contagiosa? –Como en toda infección, en la gastroenteritis existe un riesgo de contagio. La vía de transmisión del rotavirus es fecal-oral; o sea, el virus entra al organismo por el consumo de agua o alimentos contaminados con materia fecal, o mediante la contaminación directa de las manos u objetos utilizados diariamente. El virus puede persistir muchas horas en el ambiente, infectando los espacios por los que el niño deambula. Por esto es muy importante insistir en las medidas higiénicas, particularmente un adecuado lavado de manos con agua y jabón (sobre todo luego de cambiar al niño y antes de preparar alimentos) y la limpieza profunda del lugar. Las guarderías son un ámbito frecuente de contagio, por lo que es preciso que se cumplan estrictas normas higiénicas para preservar la salud de los niños que concurren a ellas. En este sentido, es recomendable que exista un cesto tapado para el desecho de pañales, y que el lugar de cambiado de los niños se encuentre lejos de la cocina.–¿La gravedad de la enfermedad está relacionada con la frecuencia de evacuaciones? –Los niños con gastroenteritis agudas pueden tener diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal; no siempre todos estos síntomas están presentes y la intensidad de cada uno puede ser variable. La materia fecal puede ser líquida, semilíquida o grumosa; amarilla o verdosa; el niño puede tener evacuaciones aisladas o muy frecuentes. Por sí mismas, estas condiciones no indican gravedad, expresan diferentes grados de inflamación intestinal. –¿Cuáles son los síntomas de alarma para detectar las diarreas infantiles? –Es muy importante prestar atención a algunas señales de alerta: presencia de sangre en la materia fecal, decaimiento marcado, signos de deshidratación (orina escasa, ojos hundidos, boca seca, llanto sin lágrimas), fiebre muy alta, persistencia de los síntomas por más de entre cinco y siete días. Estos síntomas pueden corresponder a una complicación del cuadro, por lo que se debe consultar urgentemente al médico. En algunos casos puede ser necesaria la internación del niño, cuando el tratamiento ambulatorio no logra revertir los síntomas o cuando ocurre un rápido deterioro del estado general. –¿Qué sucede cuando una diarrea dura más de lo esperado? –Si el virus es muy agresivo, o si el niño presenta alguna minusvalía, los tiempos de recuperación son más prolongados y pueden presentarse consecuencias. Cuando se produce una lesión intestinal grave, puede existir una dificultad transitoria en la digestión que se manifiesta como intolerancia a ciertos alimentos (por ejemplo, la leche); esto puede llevar a una diarrea prolongada que compromete nutricionalmente al niño. Es el llamado "síndrome posgastroenteritis", que puede durar varias semanas, hasta que se restablece la normalidad funcional. –¿Cuál es el tratamiento? –En primer lugar, es necesario comprender que la diarrea es un mecanismo de eliminación del virus, por lo que resulta contraproducente suprimirla. Por esto, la diarrea es una defensa del organismo para expulsar los gérmenes que han ingresado. Respecto del tratamiento, lo más importante es la hidratación, es decir, dar líquidos en cantidad abundante para que se compense la pérdida digestiva. Para que los líquidos sean bien tolerados deben darse de a poco (de a cucharitas) y frecuentemente: el niño suele tener mucha sed, pero si toma grandes volúmenes de golpe probablemente vomitará.

Lo ideal es usar sales de rehidratación oral, que están especialmente diseñadas para reponer el agua y las sales minerales que el organismo necesita; no es recomendable el uso de bebidas gaseosas ni las utilizadas en las prácticas deportivas. Respecto de la dieta, es bueno mantener la alimentación, porque una buena nutrición permite sobrellevar mejor la enfermedad. La lactancia materna debe sostenerse, así como una dieta blanda de escaso contenido en fibras. También existen algunos medicamentos llamados "probióticos" que pueden ser de utilidad en el tratamiento de la diarrea infantil. –¿Cómo se puede prevenir? –La principal estrategia de prevención es la vacunación, ya que evita la enfermedad o al menos atenúa sus síntomas. La vacuna para el rotavirus es de muy alta eficacia; hay dos presentaciones comerciales en el mercado, pero su costo es elevado. Probablemente, se incorpore al calendario obligatorio de vacunas en un futuro próximo. El otro pilar es el cuidado higiénico: agua potable, lavado de manos, desecho seguro de pañales, limpieza correcta de superficies (lavandina, desinfectantes).

*Pediatra, miembro del Comité de Pediatría Ambulatoria de la Sociedad Argentina de Pediatría Filial Córdoba