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Ya nada será igual

El acuartelamiento policial de diciembre terminó con la jefatura de Gabinete. De la Sota también pagó un enorme costo político.

13 de marzo de 2014 a las 01:02 p. m.
Ya nada será igual

El fiscal de Cámara fue muy certero en su alegado: hay un antes y un después en Córdoba luego de aquellos aciagos días del 3 y 4 de diciembre pasado. El magistrado se refirió a los saqueos que generó la falta de seguridad por el acuartelamiento policial. Aquellos sucesos también calaron hondo en el Gobierno y en todo el arco político provincial: el manejo de la Policía ya no será un tema secundario para ningún gobernante cordobés. El caos de diciembre arrastró a la cúpula de la Policía de Córdoba y el esquema de poder que había diseñado el gobernador José Manuel de la Sota, para este, su tercer mandato no consecutivo. La salida de Oscar González, el funcionario que más poder manejó (después del gobernador) en los primeros años de esta gestión delasotista, terminó con la estadía del dirigente de Villa Dolores en el Gobierno provincial, pero también con el cargo de la jefatura de Gabinete.Esta modificación no fue una más en la administración delasotista: después de los saqueos de diciembre, De la Sota se vio obligado a tomar las riendas de la gestión cotidiana, que antes descansaba en gran medida en el jefe de Gabinete.La renuncia de González (que fue acompañada por la de Alejandra Monteoliva, entonces ministra de Seguridad) fue la salida lógica cuando un gobierno sufre semejante cimbrón político: se va el funcionario más influyente, elegido por el gobernador y no por el voto popular. Algunos testigos privilegiados aseguran haber escuchado de boca del gobernador, en una reunión privada después de los saqueos, una definición que pintaba en cuerpo entero la crisis, en aquellas horas de incertidumbre: "Hoy la gente quiere que me vaya yo, pero como eso no es posible, se tienen que ir los ministros responsables".El manejo de la Policía y las cuestiones vinculadas con la seguridad son temas ásperos que los políticos suelen esquivar. Los sucesos de diciembre dejaron al desnudo que el descuido de esta problemática fue el principal reproche social al Gobierno.El propio De la Sota admitió de manera pública que no contó con toda la información sobre la interna policial. Esto eyectó de sus cargos a González y a la ministra de Seguridad. También el gobernador pagó un enorme costo político. En Córdoba ya nada será igual después de aquellos días agitados de diciembre.