Votos para definir los próximos cuatro años
Después de años de estar casi condenados al ostracismo opositor, los radicales se sienten poco menos que el ombligo de la política nacional, ante la posibilidad concreta de arbitrar el armado opositor.
El Gualeguaychú acostumbrado a la samba, el baile y el color del carnaval, mutó por completo. Ayer no hubo ya desfile de carrozas, sino de los principales dirigentes nacionales de la UCR tratando de resolver el futuro electoral de ese partido y, como consecuencia de ello, de buena parte del escenario previo a las decisivas presidenciales de octubre. Por un momento, después de años de estar casi condenados al ostracismo opositor, los radicales se sienten poco menos que el ombligo de la política nacional. No porque tengan una fuerza arrolladora, ni mucho menos, sino por su posibilidad concreta de arbitrar un armado opositor que pueda poner en aprietos a un oficialismo kirchnerista que en 2011 supo florearse con un 54 por ciento de los votos, frente a un conglomerado opositor entonces tan raquítico como disperso. Los radicales perciben que se viene una ola de cambio y quieren estar en esa selfie que se tomaría, según sus cálculos, a fines de octubre en la urnas.Seguramente con las primeras luces de hoy se estará conociendo el resultado de las votaciones en la Convención de la UCR para resolver el esquema de alianzas y también el candidato propio. Esa secuencia es seguida por propios y extraños. Los radicales saben que, según los socios que elijan para desandar este año electoral, estará o no la posibilidad de volver a los primeros planos, al menos formando parte de una coalición (ellos mismos le escapan a la palabra "alianza", por la lamentable experiencia de 2001).Si, como se presume, se impone la alianza con el PRO y la Coalición Cívica, será una mala noticia para el kirchnerismo, que a través de sus operadores tiene un ojo puesto en la Convención y ha otorgado generosos espacios en sus satélites mediáticos a las posiciones de Julio Cobos y Gerardo Morales, en un intento por desbaratar coincidencias de la UCR con el macrismo. Y por el lado del PRO, la chance de anudar definitivamente una sociedad con la UCR lo fortalecería territorialmente, dotándolo de un perfil federal que el partido de Macri carece.En cambio, si el candidato radical resulta ser Cobos, a este le sería muy difícil asumir esa condición con un marco de alianzas que no es de su gusto. Lo que sí está absolutamente claro es que los radicales no se irán de Gualeguaychú sin definiciones o con expresiones lavadas y a mitad de camino. Hay coincidencia generalizada de que urge elegir un camino y empezar a transitarlo ya.A eso bien lo saben los delegados y dirigentes de Córdoba, ansiosos por tener la luz verde del partido y oficializar en la provincia la alianza nacional con el PRO e intentar también una coincidencia local para gobernador. Hay quienes hablan de que los próximos días podrían ser pródigos en fotos al respecto. El propio Sanz aclaró que, más allá de ser el gestor del acercamiento a Macri, los armados de listas nacionales y también los esquemas locales de cada provincia serán resortes de los dirigentes distritales.

