Viarnes dijo que la Policía lo hacía pasar por militar
Declaró que lo forzaron a mentir ante un juez. Sugestivo error con un número telefónico intervenido en la causa Pino.
"Yo no quería comprar la casa de Pino, los policías de Drogas Peligrosas me fueron a buscar a mi casa y me llevaron hasta la propiedad de Villas Ciudad de América que estaba en venta para decir que estaba interesado, entrar adentro y decirles si había droga". "Soy comerciante, no soy ni abogado, ni agente de Inteligencia del Ejército. Ellos me hacían pasar por quien querían". Las frases de Juan Francisco "el Francés" Viarnes, admitiendo que había mentido en su declaración ante el juez Alejandro Sánchez Freytes, en su condición de testigo en la causa por narcotráfico iniciada contra Fernando Oscar Pino y Carlos Ramón Sánchez, despertó dudas sobre la legalidad del procedimiento que derivó en el juicio contra los nombrados que se ventila en el Tribunal Oral Federal 2.Las contradicciones en los testimonios de Viarnes y el sargento Fabián Peralta Dáttoli llevaron a los tres jueces, José Fabián Asís (presidente del tribunal), Julián Falcucci y Jaime Díaz Gavier, a pedir varias aclaraciones.Pino y Sánchez fueron detenidos el 15 de septiembre de 2011 en la vivienda de José de la Quintana sin número de Villas Ciudad de América y son juzgados por los delitos de "almacenamiento de estupefacientes y guarda de elementos destinados a la producción o fabricación de estupefacientes".En la audiencia surgieron demasiados interrogantes a partir de la declaración de Peralta Dáttoli, el suboficial detenido en Bower con prisión preventiva acusado de integrar la asociación ilícita supuestamente liderada por el comisario mayor Rafael Sosa, exdirector de la Dirección General de Drogas Peligrosas e integrante de la Plana Mayor policial. Aparecen interrogantes Pese a estar procesado, Peralta Dáttoli podía declarar en la causa porque los únicos impedimentos contemplados en el Código Procesal Penal de la Nación son ser menor inimputable o condenado en la misma causa que se juzga o en una conexa. El policía se mostró firme y convincente, pero a medida que avanzaba fue sembrando interrogantes. Para los camaristas resultó al menos sugestivo que la investigación contra los dos imputados se iniciara en diciembre de 2010 con un policía de apellido Olivera como comisionado y en agosto de 2011 fuera reemplazado por Peralta Dáttoli; curiosamente, el mismo día que ingresó el nombrado una denuncia anónima brindó el teléfono celular de Sánchez.Ante una pregunta de Díaz Gavier, el testigo dijo que lo designaron a él porque Olivera no había hecho nada en ocho meses. "Pero cómo puede ser que cuando llega un dato preciso, en vez de dárselo al comisionado anterior lo nombran a usted", repreguntó el magistrado.Y si algo faltaba para despertar suspicacias, el celular que figura en la denuncia no es el mismo que fue intervenido y que en realidad era el de Sánchez. "Deber haber sido un error material", intentó explicar Peralta Dáttoli.El policía involucrado en el narcoescándalo declaró que cometió un error cuando le comentó al coronel Viarnes, ("para mí siempre lo fue y confiaba en él", aclaró) que estaban investigando a Pino, que tenía en venta una casa. "Me molestó mucho cuando Viarnes apareció hablando en las intervenciones telefónicas, interesado por la casa que Pino tenía en venta. Tuve una discusión; le recriminé lo que había hecho". Sin que nadie se lo preguntara, Peralta Dáttoli repitió al menos tres o cuatro veces que Viarnes "no incidió para nada en la investigación", con el obvio propósito de demostrar que el procedimiento que terminó con los dos detenidos había sido legal. Diametralmente opuesta Pero la versión del "francés" fue diametralmente opuesta, tanto que, cuando las preguntas a Viarnes no se habían agotado, el tribunal pasó a un cuarto intermedio. La opinión generalizada es que se iba a disponer un careo entre Viarnes y Peralta Dáttoli para ver cuál de los dos decía la verdad, si uno mentía o ambos lo hacían. Viarnes sostuvo que no participó del allanamiento pero que después de las detenciones escuchó comentar a Peralta Dáttoli y Franco Sebastián Argüello (otro preso en Bouwer por el narcoescándalo) que habían "embagayado" (plantado la droga) a Pino. "Yo no estuve, es algo que no me consta, fueron comentarios", aclaró.Precisó el "agente encubierto" y testigo "arrepentido" que fueron Peralta Dáttoli quienes lo llevaron a Villas Ciudad de América para fingir interés en la casa y ver lo que había adentro "en una Meriva que era de los jefes, de Nieto o de Sosa".El primero en declarar fue el oficial Cristian Damián Ingas, convocado por Nieto a dirigir el allanamiento la noche anterior al procedimiento y sin conocer nada sobre la investigación. Lo más importante que declaró fue que no se constató en acta que los perros de Canes hicieron dos pasadas para llegar a descubrir la droga secuestrada y que hubo un período de entre 15 y 20 minutos para que los perros volvieran a ingresar a la finca. El motivo de las dos pasadas fue que había olor a pintura en la casa en refacción y había que ventilar los ambientes para que los perros pudieran actuar.El lunes 10 de marzo será la próxima audiencia para agotar la presentación de pruebas, oportunidad en la que se fijará la fecha de los alegatos.
No pudo entrar
Quedó afuera. El legislador provincial Aurelio García Elorrio concurrió ayer a la sede de los Tribunales Federales para presenciar el juicio, pero no lo dejaron pasar a la sala de audiencias.
Motivo. La explicación que le dieron fue que la sala ya estaba llena. No obstante, un periodista de este diario, que sí ingresó, indicó que adentro había lugares libres.

