Veloz, el Senado reformó la Magistratura
A toda velocidad, con 39 votos contra 31 de la oposición, el cristinismo amplió el número de consejeros, que se elegirán por voto popular.
Buenos Aires. El kirchnerismo dio un paso determinante ayer en el Senado al dar media sanción al proyecto que modifica el Consejo de la Magistratura y al girarlo a Diputados. Por 39 votos contra 31 (necesitaba 37, la mitad del cuerpo) el oficialismo impuso el proyecto más cuestionado del paquete de seis leyes que la Presidenta mandó al Congreso la semana pasada para que sea aprobada en la menor cantidad de tiempo posible. El debate duró más de 9 horas. En tanto, desde hoy al mediodía se discutirá otro de los proyectos polémicos: la regulación de las cautelares contra el Estado. Los cambios en el funcionamiento de la Magistratura pasan por tres ejes: La elección de los consejeros no políticos (abogados, jueces y académicos) por voto popular en las elecciones primarias y generales junto a los demás cargos nacionales. La ampliación de 13 a 19 la cantidad de consejeros (dándoles seis sillas a los académicos, que podrán no ser abogados) El cambio en la mayoría que se le exige al pleno del Consejo para promover la designación de un juez o solicitar la destitución del mismo al Jury de Enjuiciamiento (bastará la mitad más uno de los votos y actualmente se exigen dos tercios). Este último punto fue el más cuestionado por la oposición. El debate comenzó caliente. El kirchnerista Marcelo Fuentes aseguró que la resistencia opositora era "esperable" ya que "se expanden derechos y se limitan privilegios de las corporaciones". Para el oficialista, el núcleo de la ley es la elección popular de los consejeros en las elecciones."No existe en la Constitución Nacional ningún pasaje que diga que los estamentos deben elegirse entre sí", aseguró. Luego, el neuquino sinceró que se busca destrabar el funcionamiento del Consejo de la Magistratura y volvió a citar la Constitución: "En ningún lado dice que el Consejo no pueda decidir por mayoría simple", afirmó, y puso como ejemplo el concurso 258 (del juzgado federal porteño 1, donde estaba la causa Clarín) que quedó estancado porque la oposición no quiso dar dos tercios. El radical Ernesto Sanz recogió el guante y le recordó al oficialismo que la división de poderes es permanente y excede al gobierno de turno. "Esto no puede supeditarse a una coyuntura", dijo. Para el mendocino, "la nueva composición del Consejo, el cambio de mayorías para votar y la elección popular de los representantes de abogados, jueces y académicos implica un nuevo paradigma". Su par de bancada, el jujeño Gerardo Morales, sostuvo que al eliminarse la mayoría agravada para designar o remover un juez "se rompe la independencia de la Justicia". Este bloque aseguró que el proyecto viola la división de poderes por lo cual es inconstitucional. "El sueño del pibe". El cordobés Luis Juez (Frente Cívico-FAP) cuestionó que los jueces que quieran ser consejeros vayan en listas de los partidos políticos junto a los otros candidatos. "La independencia de la Justicia no se consigue poniéndoles pecheras partidarias a los magistrados", sostuvo. Y agregó: "Es el sueño del pibe gobernar con jueces amigos". Para Juez, el kirchnerismo está "partidizando la Justicia". Agregó: "Estamos defendiendo a los vecinos, no a la corporación judicial, porque sin Justicia independiente no hay Justicia". Su compañero de bancada, el socialista Rubén Giustiniani, aseguró que la reforma no acercará la Justicia a la gente sino que es un traje a medida para que el Gobierno controle al Poder Judicial. En el mismo sentido se expresó la peronista disidente Sonia Escudero: "No tengo problemas con que en las listas partidarias vayan los abogados o académicos, pero sí con que vayan los magistrados.
¿Se imaginan ustedes los compromisos que tomarán con los que financien sus campañas o con el partido que los postule?”, se preguntó. La salteña cuestionó la distribución que da el proyecto a los cargos que se votarán (el que gana se queda con 4 de los 6 académicos, 2 de los 3 jueces y 2 de los 3 abogados).
"Quien triunfe tendrá 13 de los 19 ya que también tienen 2 senadores y 2 diputados más el representante del Ejecutivo. Están yendo claramente por todo", manifestó. Escudero sostuvo que quien se imponga en las elecciones "tendrá la llave de ingreso ya que nombrará a los magistrados, tendrá la vara de castigo ya que podrá suspenderlos y tendrá la llave de salida ya que manejará el Jury de Enjuiciamiento y podrá echar al juez que desobedezca. Esto rompe con la garantía del juez independiente". "Pretenden impunidad". La radical cordobesa, Marta Borello, leyó un discurso muy duro. "Advertimos lo absurdo de que, con la excusa de acercar la Justicia al pueblo o democratizarla, lo único que se pretende es lograr una mayor impunidad y lograr un control absoluto del único poder independiente hasta ahora". La otra senadora cordobesa, Norma Morandini (FAP) eligió interpelar a los kirchneristas que militaron en la década de 1970 en la izquierda. "En la sociedad hay miedo y esto revela un poder despótico. Por supuesto que esto no es una dictadura pero sí se está poniendo en juego el concepto de democracia". El kirchnerismo tuvo un susto casi al final cuando la oposición pidió que el proyecto vuelva a comisiones. El oficialismo consiguió 36 votos para rechazar la propuesta, un voto menos de lo que se le exigió después (37) para aprobar la ley. Pero en el momento decisivo, cosechó 39 y superó el desafío.
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