Varias maneras de atentar contra la voluntad ciudadana
Los procesos electorales están cada vez más comprometidos en todas sus etapas. Campañas desiguales, abuso de estructuras del Estado y recursos públicos, vicios en la votación y en el conteo se repiten en todo el país.
Las sombras amenazan con una oscuridad temible. Antes, durante y después. Los procesos electorales están atrapados en las tres etapas. Ya no se trata de episodios aislados. Hay una sucesión de hechos que apuntan a alterar la voluntad ciudadana y que se dan, a lo largo ancho y del país, en todas las instancias: previo a las elecciones, la votación en sí misma y el conteo para el resultado final.Hoy sacude Tucumán por lo escandaloso, pero los atentados que afectan a la esencia del sistema democrático se vienen dando por todos lados. Antes La etapa previa a los comicios es cada vez más bochornosa en todos lados. El uso de las estructuras y recursos públicos en favor de los oficialismos es tan abusivo que genera una inequidad palmaria en la competencia electoral. La disponibilidad de recursos también es profundamente antidemocrática. Los cordobeses lo vimos en la campaña provincial y lo estamos palpando con más claridad en la municipal capitalina.Las millonarias sumas de dinero, sin origen conocido, que circulan en este proceso electoral de Córdoba van prostituyendo la instancia previa a la votación para intendente.Proveedores de servicios publicitarios aseguran haber recibido pagos del mismo contratista del estado municipal para cancelar prestaciones de, al menos, dos candidatos diferentes. Y el contratista, paradójicamente, es uno de los que debería velar por la transparencia y limpieza de la ciudad.Las comunicaciones de la Junta Electoral municipal son realizadas por el mismo Ejecutivo, cuyo titular compite en busca de la reelección. Los vacíos de las normativas municipales en temas electorales ponen a la capital provincial a la retaguardia, tal como sucede con otras cuestiones de la segunda ciudad del país. Durante Los especialistas destacan que son tan nocivas las candidaturas únicas como la proliferación al infinito de postulaciones, ya que ambas conspiran contra el ejercicio de elegir. Las sumatorias, lemas y enganches han transformado los cuartos oscuro de varias provincias en pandemonios.La falta de boletas de varias agrupaciones, como ocurrió en las Primarias, es una queja que de tan repetida que parece folklórica, cuando en realidad es profundamente antidemocrática. Tanto como el instalado apotegma de que el que no tiene fiscales en todas las mesas tiene casi garantizada la derrota electoral.Pero Tucumán nos entregó una postal más dramática. La quema de urnas. Hasta acá, el antecedente más conocido era el de Luis Barrionuevo que quemó una urna en la elección de gobernador de Catamarca en 2003. El sindicalista era senador nacional y la que pidió su expulsión de la Cámara Alta fue la senadora por Santa Cruz, Cristina Fernández.La quema de más de 40 urnas en una elección general de una provincia fue interpretada 12 años después por el gobierno presidido por la exsenadora de esta manera: "En Tucumán fueron observadas 42 urnas de un total de 3.500. Representa menos del uno por ciento del total provincial".Fueron observadas como se quemaban en forma directa por centenares de ciudadanos, mientras otros miles de ciudadanos se preguntan cómo es el tema que un delito deja de serlo por no ser generalizado.Fue el candidato oficialista tucumano Juan Manzur el que le puso palabras al sincericidio. Fue cuando habló de referentes opositores involucrados en una de las quemas y de los suyos en varias otras. Para este caso dijo que eran "urnas peronistas". La apropiación ya no del voto sino de la urna entera como admisión de lo poco que importa la voluntad ciudadana. Después Las dudas sobre la contabilización de votos han quedado expuestas tanto en las Primarias nacionales como en la elección provincial en Córdoba. Planillas con casilleros en cero de fuerzas que en otras mesas lograron un centenar de votos, diferencias entre telegramas y actas de votación, distritos con votos impugnados porque había empadronados sin residencia (como ocurrió en el departamento Pocho en Córdoba) forman parte de episodios que también se van haciendo costumbre. Al norte Tucumán no sólo es el centro de la escena por su cuestionado proceso electoral. Se suma a episodios de violencia mortal y verbal que tuvieron trascendencia nacional, como los casos de Jujuy y Formosa, en medio del proceso nacional que va de las Paso a la general. No es casual el énfasis opositor en el señalamiento y la enjundia kirchnerista en asegurar que todo está en orden.El Frente para la Victoria, con Daniel Scioli como candidato, sacó en el conjunto de las provincias del norte una diferencia de 1,4 millón de votos (320 mil en Tucumán) sobre la coalición Cambiemos, encabezada por Mauricio Macri.Para dimensionar lo que es esta ventaja, basta con reparar que la ventaja nacional de Scioli sobre Cambiemos fue de 1,8 millón de votos y en su provincia, Buenos Aires, logró una brecha de 900 mil votos.

