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Una versión de “Feos, sucios y malos” que la gente prefiere no mirar

En el juego político de querer mostrar al otro como el peor, siempre pierde la sociedad.

15 de diciembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Una versión de “Feos, sucios y malos” que la gente prefiere no mirar

Había mucho egoísmo, avaricia y discusiones en Feos, sucios y malos , aquella película emblemática de Ettore Scola y el cine italiano. Por lo menos dos o tres veces al año, especialmente en diciembre –el próximo miércoles se cumplirán 15 años de la caída del radical Fernando De la Rúa–, la nata de la política argentina se encarga de recrear algunos de los fotogramas más burdos de aquella obra. La más fresca de esas imágenes aún no está completa. Se inició cuando las familias comenzaban a armar el árbol de Navidad, pero el final es incierto.Las peores representaciones aparecen cuando las negociaciones en curso, sin importar el tema, comienzan a cruzar el hilo que las separa de la extorsión.Algo de ello ocurrió ayer por la tarde, a horas de que el gobierno de Mauricio Macri, en minoría parlamentaria, lograra subsanar otro grosero error político y empatar un partido que venía perdiendo con gol en contra, en la disputa por Ganancias. Miguel Ángel Pichetto, un veterano legislador peronista que siempre abreva en el sector que le otorga mayor cuota de poder, amenazó con dinamitar el incipiente cuadro de conversaciones.Primero ayudó al gobierno al frenar el proyecto de Massa, pero ahora lo apuró con hacerlo tratar el miércoles que viene en el Senado, en caso de que no le presenten algo convincente. Una de las cuestiones que alteraron a Pichetto fue que Macri lo puso ayer como actor de reparto.El Presidente, que salvó la ropa gracias a un grupo de gobernadores que llegaron motivados por el temor a quedarse sin fondos, eligió a Hugo Moyano para iniciar la ronda pública de consenso. Después de asumir sus falencias y de ver el patético tironeo legislativo, miembros del Gobierno habían tenido contactos reservados con Sergio Massa y otros referentes opositores. No obstante, el mensaje inicial fue claro: primero la CGT.La Rosada tampoco cumplió con otra de las exigencias planteadas por Pichetto: que haya una gran mesa de diálogo –más apta para la foto–, en lugar de las conversaciones sectorizadas que se iniciaron ayer.No es un fin de año para que el Gobierno tire fuegos artificiales. Cometió demasiados errores tácticos. Pero, en las últimas horas, logró dar vuelta la imagen de derrota y dejó a la oposición exponiendo la peor cara. Claro que, en ese juego político de mostrar al otro como el peor, siempre pierde la gente. La que espera por una rebaja en Ganancias, pero también la que quiere trabajo y menos inflación.